Historias para no dormir

18 de Mayo , 2021

Un programa para pasarlo bien… al finalizar

Es un convencimiento generalizado. En el Gobierno viven mucho más tranquilos y felices desde que Iglesias desaparece de sus agendas. El presidente duerme mejor, Calviño ha vuelto a sonreír, Margarita ha recuperado marcialidad y Duque sigue en la Luna.

También entre los miembros de su formación existe un gran relax desde su marcha. Incluso se han reído mucho cuando Varoufakis les llamó Unidas Pudimos. La ciudadanía también ha reaccionado con gran alegría, y tan grande es el contento que bien cabe decir que la salida de Iglesias ha sido de largo la iniciativa gubernamental mejor valorada, dentro y fuera de la Moncloa.

Eso se lo debemos a Pedro Sánchez, porque si él no lo hubiese fichado como vicepresidente, jamás podríamos haber festejado con tanta algarabía su salida del ejecutivo.

Sabemos que le costó unas cuantas noches de insomnio, pero han valido la pena. No sabe usted la tranquilidad que proporciona vernos un poquito más lejos de Venezuela. Entiéndase bien, más lejos de cómo se las gasta el sacralizado régimen del exprópiese y la ruina generalizada.

No estamos libres porque muchas de las medidas que aprueban los que se han quedado parecen seguir los mandatos de la Conferencia de Sao Paulo, pero el fracaso es más que evidente.

Ahora el único que está más preocupado es Roures, si es que de verdad lo tiene al lado pidiéndole un programa, porque Iglesias es un hombre de platós giratorios. Sale de uno y entra en política. Deja la política y entra en otro.

¿Cuál podría darle? Si Roures admite mi consejo, habida cuenta de todo lo que acabamos de comprobar, el que más le va sería una puesta al día de Historias para no dormir, porque te causaban un gran terror, pero al acabar te sentías muy aliviado.

Xela Arias, a quinta muller no Día das Letras Galegas

17 de Mayo , 2021

Tras dúas candidaturas frustradas, a poeta de Sarria acada a homenaxe que hoxe ten o día principal

É A QUINTA muller merecente do Día das Letras Galegas nos seus 58 anos de historia. Certo que a serie se inicia cunha que non semella doado desbancala da súa destacada posición no significado das letras galegas, pois foi Rosalía de Castro.

Xela Arias Castaño (Sarria, 1962), chega axiña a esa honra e non debe ser motivo de satisfacción para ninguén porque a condición sine qua non para conseguilo foi a súa morte tan temperá, 41 anos, cando cabía agardar dela o mellor da súa produción literaria.

Era a terceira ocasión na que Xela Arias tiña a consideración de candidata para protagonizar o Día. Filgueira Valverde no primeiro intento, e Manuel María, no segundo, impediron que tivese concedida a homenaxe, pero tampouco se poderá dicir que chega tarde.

Desde moito antes de comezar este proceso electoral, a biografía esencial de Xela Arias xa era ben coñecida, pero a partir deste ano, tanto co traballo da súa biógrafa Montse Pena Presas, como por todos os que se orixinan motivados pola conmemoración, a vida da escritora non é materia escura.

Por iso non me preocupa que no seu cromo non colla todo canto fixo nesas catro décadas entre nós. Hoxe sería máis complicado ca nunca aportar algo novo sobre a personaxe.

Contan que a nena nace en Lugo, pero que os pais, Amparo Castaño e Valentín Arias López, que daquela é colaborador semanal nas páxinas de El Progreso, deciden inscribila en Sarria, de tal xeito que a placa homenaxe colocada na casa natal da Vilerma, en San Pedro de Maside, reflicta “nesta casa viviron…”, e non “nesta casa naceu…”.

Deses primeiros anos houbo ampla documentación gráfica e literaria na exposición celebrada na Casa da Cultura, baixo o título Aquela nena de Sarria, coa que se abren os actos deste ano que hoxe vive o seu día central.

O percorrido lucense da poeta continúa na Granxa de Barreiros, en Santa María de Ortoá, a creación de Antonio Fernández López para favorecer o ensino da natureza e que nese tempo é dirixida polo pai.

Logo sucede o traslado a Lugo e os estudos no Colexio Fingoi, cando Valentín Arias escribe nun libro das festas de San Xoán de Sarria que Xeliña, a súa filla de sete anos, fala galego; un artigo que hoxe adquire un valor testimonial.

Tamén o alcalde de Sarria, Claudio Garrido e o neto de Valentín, Darío Gil, recoñecen a importante participación de seus pais no xurdimento de Xela como escritora.

Precisamente o seu libro, Darío a diario, é un dos que concitan maior unanimidade á hora de sinalar a súa mellor obra, aínda que sempre haberá partidarios de Denuncia do equilibrio, ou de Tigres coma cabalos, os dous primeiros poemarios desta escritora “singular, transgresora, sincera e comprometida”, tal como foi definida pola RAG no momento da súa designación para este ano 2021.

En 1969, a familia pasa a vivir en Sárdoma, e logo, a Vigo, onde morre dun ataque ao corazón en 2003.

A carón da súa propia produción, cómpre falar das obras da literatura universal vertidas ao galego por Xela no seu traballo como tradutora para Edicións Xerais, e que van do castelán de Carlos Oroza, ao neerlandés de Henk Kuijpers; pasando polo portugués, o inglés, o italiano e o francés, sen esquecer a súa participación en dous proxectos capitais, o Quixote de Cervantes, e os Dublineses, de James Joyce.

Tanto pola súa poesía, como polas traducións recibe numerosos premios. Logo de rematar a licenciatura en Filoloxía Hispánica e Filoloxía Galego-Portuguesa, imparte aulas en institutos ao redor de Vigo, Pontevedra e Santiago.

El gran mentiroso

17 de Mayo , 2021

El poder de unos tornillos

Dentro del marasmo de ordinariez y bajeza de miras que nos circunda, donde para encontrar un atisbo de brillantez solo cabe recurrir a la literatura fantástica del XIX, asoma de vez en cuando la chispa que sería capaz de originar una gran ópera, una saga interminable o poemas heroicos.

Uno de esos grandes momentos ha sucedido en terreno abonado para gestas inolvidables y tragedias irreparables, Waterloo.

Saben que allí reside desde su tocata y fuga el ilustre falsario Carles Puigdemont i Casamajó, émulo del pequeño Nicolás, pero a la inversa. Si este se hace pasar por lo que no es, Carles lo ha intentado con toda una comunidad autónoma.

Y puestos a creernos cosas que no existen, como Zapatero con la memoria histórica, Carles tuvo la humorada de atornillar delante de la mansión belga en la que reside una placa que reza: “Casa de la República Catalana”, que es como si usted clava en su puerta otra que diga: “Aquí vive Tarzán”. Por muy grande que sea el cartel, allí no vive.

Bueno, como el loco clásico se cree Napoleón con solo esconderse la mano en el pecho, Carles, aprovechando que está en Waterloo, se cree que es el presidente de una república con solo ponerle un cartel a la puerta.

No es el primero que lo intenta. En Madrid conocí un chalet de cuya entrada colgaba este letrero: “Cuidado con el perro”. Y no había perro.

El caso es que seis varones pasan este jueves por delante de la casa del Carles y le roban la placa. Quizá son coleccionistas de ooparts, artefactos fuera del lugar, o vaya usted a saber.

Y ahora viene lo grandioso de la historia, pues ahí tenemos a Carles, el hombre que se salta las leyes por muy altas que ellas sean, acudiendo todo compungido a la justicia belga para denunciar el robo y solicitar amparo. No me digan que no da para ópera barra opereta.

Atrapados en el tiempo

16 de Mayo , 2021

E incapaces de salir

Cuando Manuela Carmena le quita a Cirilo Martín Martín la glorieta de Aravaca que homenajea sus años de alcaldía, los descendientes de la familia Martín se llevan las manos a la cabeza. No lo entienden ni lo ven justo. Es un atropello y un insulto.

Cirilo había sido alcalde en las elecciones de 1931. Políticamente era afín a Lerroux. Jamás se significa como franquista, ni milita en Falange, pero amigo mío, había testificado en contra de su sucesor, Santiago Domínguez Riaza, responsable de varias ejecuciones sumarias en la tapia del cementerio de Aravaca en los meses finales de 1936.

Retrocedamos. Cuando se le concede la glorieta a Martín, en el año 2014, los familiares de Domínguez se alzan en contra y juran venganza. Con la llegada de Carmena al Ayuntamiento de Madrid, aquel juramento y aquella amenaza encuentran el eco necesario para hacerse reales y Cirilo cae del callejero.

Ahora es Almeida el que lo repone en su lugar merced al mismo revisionismo del que el PSOE acusa a Trapiello.

A saber cuántas vueltas más le aguardan en la historia al alcalde Cirilo Martín, símbolo perenne de un cainismo tan estéril como agotador, que nos arrastra a repetir los errores y a despedazarnos en un juicio que ya acabó hace muchos años, del que no se espera ninguna sentencia en firme y cuyos únicos condenados serían en todo caso los inocentes vecinos de la glorieta Cirilo Martín, es decir, todos nosotros.

Ni el revisionismo, ni la memoria histórica pueden ser armas políticas, sino instrumentos para el estudio del pasado, como los aplicados en las ruinas romanas y las etruscas. Mientras no se consideren así, seguiremos dando vueltas a la noria del odio y la venganza. Y ya sabemos que el burro que tira de ella no tiene una meta a la que llegar, salvo el desgaste continuado de sus fuerzas.

Fernández de Muras y Maceda, la sangre lucense de Huidobro

16 de Mayo , 2021

El poeta chileno tiene sus raíces en O Valadouro, aunque él confunde a los personajes

EL CONTENIDO DE la carta que el escritor chileno Vicente Huidobro dirige al actor Douglas Fairbanks el 25 de septiembre de 1928, y que se incluye ampliada en su obra Mío Cid Campeador, esconde una sorpresa para el lector de Lugo. O mejor dicho, varias.

La primera es que Vicente García-Huidobro Fernández se declara descendiente del Cid y del rey Alfonso X el Sabio, así como originario de la provincia lucense a través de su abuelo, Domingo Fernández Concha, a quien se refiere diciendo:

_¡Qué grandeza en la humildad de ese gallego de Mondoñedo que fue mi abuelo!

Aclarado ese punto, añade que tanto ese hombre como él mismo, están vinculados en efecto con los árboles genealógicos del Cid y de Alfonso X el Sabio, pues así lo constata la monumental Enciclopedia heráldica y genealógica hispano americana, de los hermanos Alberto y Arturo García Carraffa, publicada en Madrid en 1919.

Pero si profundizamos en la biografía del fundador del creacionismo, nos llevaremos alguna sorpresa más, ya que el escritor chileno García-Huidobro Fernández demuestra no conocer demasiado bien sus orígenes familiares.

Veamos. Quien nace en Mondoñedo _ y para ser más exactos, en tierras de O Valadouro que pertenecen a ese partido _, no es su abuelo, sino su tatarabuelo, José Esteban Fernández de Muras y Maceda (O Valadouro, 1754), puesto que Domingo Atanasio Fernández Concha, viene al mundo cuando ya la familia está instalada en la capital chilena y donde en 1861 funda un banco que bautizará con su nombre y sus dos apellidos. El Banco de Domingo Fernández Concha.

El hombre al que se refiere Huidobro confundiéndolo, nace alrededor del año 1754 en algún lugar de O Valadouro. Fue hijo de Cosme Damián Fernández de Muras (1719) y María del Río, casa con Juana Nazaria Díaz Maceda, y tienen dos hijos, José Esteban y José Antonio.

El primero matrimonia con María Recio Pardo Figueroa y ambos son padres de los Fernández Recio, que inauguran la presencia de esta rama lucense en Chile.

Uno de ellos, Pedro José Fernández Recio, es padre de Domingo Atanasio Fernández de Santiago Concha y abuelo de la madre del poeta, María Luisa Fernández Bascuñán, casada con Vicente García-Huidobro García-Huidobro.

Ahora sí están bien colocados los elementos.

El párrafo completo donde Huidobro habla de su sangre lucense dice así: “Debo decir en honor de la verdad que había pensado ya antes escribir un nuevo Romancero sobre el Cid Campeador, proyecto que luego abandoné. Fue esto en ocasión de haber leído en la Enciclopedia heráldica, de A. García Carrafa, unas páginas en que hablaba de Alfonso X el Sabio, que, como todos saben, era tataranieto del Cid”.

“Vi en ellas que el señor García Carrafa, siguiendo las descendencias de dicho rey, llega hasta una rama que pasó a Chile y nombra entre sus últimos descendientes a mi abuelo materno, Domingo Fernández Concha (pág. 71 del tomo 26). No me tentó Alfonso X el Sabio, pero sí el Campeador. En ese periodo de mi vida mi preferencia iba a los hombres de acción y de aventura”.

“Me sentí nieto del Cid, me vi sentado en sus rodillas y acariciando esa noble barba tan crecida que nadie se atrevió a tocar jamás. Si mi abuelo era o no descendiente de reyes, no lo sé ni me importa. Lo que sí puedo afirmar es que nunca he encontrado un hombre con más porte y ademanes de rey que él. Era la quintaesencia de la vieja España”.

El cromo es el doodle de Google dedicado al poeta chileno.

Álvarez Celeiro, setenta años de la I Copa Miño

16 de Mayo , 2021

El deportista lucense tendrá una trágica y simbólica muerte con tan solo 41 años de edad

ESTE AÑO SE cumplen los setenta desde que entre Rábade y Lugo se celebra la I Copa Miño de piragüismo, convertida en el LXIV Descenso Internacional que hoy se celebra. La Copa estuvo patrocinada por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento y organizada por el lugués ferrolano Jacinto Regueira Alonso.

Se inicia a las tres y media de la tarde del día 12 de octubre de 1951 bajo un manto de agua que añade el punto heroico que la prueba necesita para convertirse en clásica, aunque luego se trasladó a Corpus por los mismos motivos.

La meta se sitúa frente al balneario y a ella llega, dos horas exactas después, la embarcación del Peña Trevinca que tripulan Antonio Moreira Cons y José Álvarez Celeiro (Lugo, 1921), a quienes hoy llamaríamos dos talludos atletas, aunque falta por llegar a ese deporte Ángel Villar – Chilares, que dejará a todos menudos en cuanto a años en su práctica.

Casas y Santomé, del Frente de Juventudes, son segundos, nada menos que a 15 minutos. Demetrio, de Monforte gana en K-1, aunque en aquel año todavía no se usa esa denominación, sino que las piraguas tienen nombre propio. Moreira y Celeiro suelen competir con la Lucus III, o con otra de nombre entrañable, la Rula II.

Entre los participantes aparecen deportistas pioneros, como son Serafín Caridad, Marcelo y José Luis Regueiro, y José Pérez, que defiende el club Ferroviaria.

Celeiro es habilitado de las Clases Pasivas, pero su pasión es el deporte, el río, la piragua y la caza. Así no es extraño que lo veamos en lo más alto del podio de la I Copa Miño, o en la presidencia de la Venatoria, o al frente de la directiva del Club Fluvial.

Es cofundador de la Federación Lucense de Atletismo y desempeña la delegación de otras federaciones. Cuando fallece preside la de Piragüismo, es asesor deportivo de Educación y Descanso, miembro del Patronato de Ancares y de la Junta de Educación Física y Deportes, así como seleccionador para el Sella, organizador y juez árbitro de lo que haga falta.

Entre sus hazañas deportivas se recuerda su victoria en el Descenso del Ulla de 1956 a bordo de la Rula II. Los remeros de Pontevedra reconocen la superioridad de los lucenses, pero se frotan las manos porque ese año en la parte marítima de los 25 kilómetros del descenso con llegada a Vilagarcía, se esperan olas y aguas encrespadas a las que no están acostumbrados los altomiñotos.

Para su disgusto, no sólo Celeiro gana en individual, sino que Moreira y Pérez lo hacen en K-2 con la Lucus III.

El 26 de febrero de 1962, Cesáreo Álvarez Celeiro, el hermano de José, se desplaza a la zona de Ombreiro para recogerlo en automóvil. Cesáreo se intranquiliza ante su tardanza y llama a Lugo para dar la alarma a un grupo de amigos. En una hora se ha juntado un buen grupo de ellos dispuestos a recorrer las orillas del Miño por donde se supone que podría estar José.

A falta de otros medios, improvisan como pueden unas rudimentarias antorchas y se dividen los tramos a recorrer. La búsqueda no se prolonga demasiado. En torno a las nueve y media de la noche, el grupo al que le corresponde rastrear el puente, ilumina el cadáver de José al lado de unas rocas y cerca de él, su escopeta.

Conjeturan que quiso saltar de una a otra, resbala y en la caída se le dispara el arma. El tiro le entra a la altura del hígado y le afecta también el corazón. Su muerte fue instantánea. Ésa es la versión oficial, aunque no la única.

El vencedor de la I Copa Miño fallece entre Rábade y Lugo, su gran pasión. Tenía 41 años.

Lo que el viento se llevó

15 de Mayo , 2021

“Te voy a freír a impuestos, cariño”

Estoy de acuerdo con la vicepresidente Díaz. Las mascarillas son un coñazo. Es más, no conozco a nadie que opine lo contrario y que ansíe el momento de usarla de nuevo.

Es algo así como el casco en las trincheras. No es agradable llevar todo el santo día una palangana en la cabeza sujeta al mentón por un barbuquejo, pero lo llevas porque te puede salvar de la muerte por metralla.

Aún así no me imagino a una general y a una comandante comentando lo coñazo que resulta usar casco, porque hay desgracias infinitamente peores a su alrededor, como por ejemplo, la guerra.

En el caso de la vice y la ministra Belarra, lo grave no es la mascarilla, sino la pandemia, por lo que el comentario suena a una frivolidad aplastante, sobre todo cuando la subordinada le pregunta a su superiora si se la va a quitar para hablar en público y al oír que así lo hará, se lo alaba diciendo: “Sí, que queda horrible”.

Ese es el nivel.

Después empezarían a decir lo de todos y todes, acompañado de varios asesinatos lingüísticos más; o aquella frase tan bonita que parece sacada de Lo que el viento se llevó: A Dios pongo por testigo de que jamás volveremos a decir a los españoles que se aprieten el cinturón.

A la vista del saqueo impositivo que prepara el Gobierno por carretera, mar y aire, la frase suena propia del método filosófico de la reducción al absurdo. ¿No nos lo volverán a decir porque no va a quedar un mal cinturón que apretar, o porque lo harán sin decírnoslo?

La mascarilla es un coñazo y el casco también, pero nada comparable a su afán recaudatorio. Eso sí que manda truco.

Entretanto, Rhett Butler, el guaperas de Tara/Moncloa, repite a las puertas de palacio:

_ Francamente querida, me importa un bledo.

Desmontando a Harry

14 de Mayo , 2021

Se le veían las costuras

Me sirvo de Ortega para hablar del yo y la circunstancia de Iglesias, un hombre al que los columnistas debemos un monumento en el cerro santanderino de Somorrostro, al lado de la abadía de los Cuerpos Santos: “A P.I., con agradecimiento, los plumillas de España”.

El yo del personaje es tan falso como el del pequeño Nicolás, pero más sincero. Él ya nos había advertido que no venía a la política a hacer nada noble, ni útil, ni tan siquiera a lucrarse, como es evidente que consigue. Él venía a montar el pollo y lo que le durase el divertimento sería el tiempo que te dejan montar sobre un caballito de feria por una peseta.

Lo que nadie nos imaginábamos es que fuese tan corto, lo cual profundiza hasta dónde es falso el personaje. Bueno, pues aun diciéndolo con todas las letras y los acentos bien puestos, hubo gente que se lo creyó, miles de personas, aunque cuanto más cerca estaban, antes se les desdibuja la estampa. Eso depende del grado de aprovechamiento obtenido, A Echenique todavía le dura y a Irene, así así.

El que bate todos los récords y se encarama en cabeza de la impostura es Pedro Sánchez. Ese sí que es un don Tancredo legítimo de la escuela valenciana, como don Tancredo López, que da nombre a la pasividad y la inanición torera.

Pero volvamos al otro, que este hoy no toca. De la circunstancia de cada cual dice Ortega que camina a nuestro lado, “y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. En esas estamos. Iglesias hará lo que sea necesario para que sus circunstancias lo mantengan en el candelabro. Se alimenta de memes y chascarrillos. Es un pavo real de larga cola, moño estilo Imperio, media barba _ más no puede _, flequillo, raya al medio, patillas o bigote Van Dyke. Da lo mismo. Tirabuzones se pondrá si con ello sigue siendo un minuto más el hombre que nació para ser mirado.

Enrique R. Baixeras, del cine a la música pasando por la alcaldía

13 de Mayo , 2021

El ribadense adapta dos cuentos de Fole al cine y es actor en Fendetestas

MAÑANA ARRANCA LA VIII edición del Festival Bal y Gay, música á beira do mar, que se ha consolidado como una de las citas más originales e interesantes de A Mariña y que este año se desarrolla en mayo y agosto.

El Festival debe su existencia al interés de un grupo que encabeza Enrique Rodríguez Baixeras (Ribadeo, 1953), al frente de la Fundación que vicepresiden José Arnau Sierra y José Manuel Romero Moreno, con los vocales José Francisco Rivas Chavarría, María del Cielo Fernández Fernández, Antonio Rodríguez Baixeras, Luís Cámara Palomares, Nerea Rodríguez Rouco y Rafael Rodríguez Postigo, así como la clarinetista Alba Rodríguez Pérez, hija de Enrique y directora del festival.

Los cinco hermanos Baixeras están ligados a las siete artes y en el caso de Enrique, su juventud está más cerca del séptimo que del de Euterpe. Rafael, ya fallecido, era pintor; Antonio, narrador e historiador y Xavier, poeta.

Su padre, secretario de administración local nacido en Foz, se traslada de Pobra do Caramiñal a Ribadeo, y luego a Segovia. Su madre, a la que definen como “muy catalana”, hace por tener a alguno de sus hijos en Cataluña, como Xavier.

Su primer contacto con el cine, a los 15 años, es a través de José Ernesto Díaz Noriega, cuando éste tiene 56. Díaz Noriega, premiado con la Palma de Oro en Cannes, es el primer presidente de la Asociación cinematográfica de Galicia.

Estudia y se licencia en la Escuela de Cinematografía dentro de la generación a la que pertenecen los tres amigos que ruedan Ópera prima, Fernando Trueba, Óscar Ladoire y Antonio Resines. Enrique arrastra a los tres a Galicia y el viaje tendrá su continuación en otro que realiza Ladoire para rodar A contratiempo, en cuyos créditos Enrique figura dentro del extraño apartado “bueyes y ganado”, los de su granja de Nois.

Baixeras colabora con Díaz Noriega en varias películas e inmediatamente comienza a rodar en gallego, convirtiéndose en un pionero de la lengua, lo que le cuesta una visita a la comisaría por culpa del corto O documento, inspirado en un relato de Á lus do candil, de Ánxel Fole.

La película queda requisada hasta el año 1997, recuperada para las jornadas de Foz y el Día das Letras Galegas dedicado a Fole en Lugo. Posteriormente la exhibe la Asociación Francisco Lanza.

O documento está llena de anécdotas. Por ejemplo, el protagonista es el periodista de la agencia Efe y caricaturista ribadense Juan López Rico, y uno de los extras, Juan Antonio García Díez, será ministro de Comercio con Suárez, y vicepresidente y ministro de Economía, con Calvo Sotelo.

La escena del enamorado subido a un árbol, similar a otra de su coetánea Amarcord, sirve a Fole para decir que Fellini se la ha plagiado, siempre sustentado desde el humor y la broma.

Su objetivo es hacer una trilogía basada en Fole, pero luego sólo rueda O cadaleito, en Nois, Fontao y O Valadouro, con Trueba como ayudante de dirección. Es premiada en Bilbao.

Los cineastas gallegos Castelo, Simó, Gato Luaces y él colaboran en sus respectivos proyectos, como O pai de Migueliño o Fendetestas, en la que Enrique es actor. El grupo se llama Enroba _ las iniciales del ribadense _, y su fruto se llama Cuentos gallegos, exhibidos en Burgos, dentro de una de la extensiones del Festival de Valladolid.

Tras un tiempo como ganadero en Nois, se traslada a Madrid para trabajar en la Filmoteca y más tarde, a Teresa (Castellón), donde su mujer pone farmacia y donde él llega a ser alcalde dentro de la lista de IU.

Historias de Madrid

13 de Mayo , 2021

Superándose a cada paso

Hay que agradecerle a Pepu Hernández, inédito portavoz de la oposición socialista en el Ayuntamiento de Madrid, que no tenga ni zorra idea sobre lo que ha escrito o dejado de escribir Andrés Trapiello, porque de esa manera lo han descubierto miles de españoles que vivían en la inopia en torno a este escritor de Manzaneda de Torío, en el norte geográfico de León.

Al pobre hombre _ a Pepu me refiero _, le dijeron que sí, que el PSOE apoya la concesión de la Medalla de Madrid a Trapiello, pero haciendo una excepción, porque mucho ojito con su afán revisionista a la hora de contar la historia.

Precisión tan estúpida amenazante y hortera se establece porque Trapiello se atreve a dudar de que la dicotomía izquierda buena y derecha mala sea válida para contar la historia del 36 y la historia de España en general. ¡Herejía! ¡Reo es de muerte! Pero para que vean que somos buenos, por una vez vamos a consentir.

¿Se puede ser más zafio a la hora de insultar a un hombre al que en teoría se le quiere honrar? Sí se puede, porque preguntado Pepu por Alsina qué aspectos concretos del revisionismo de Trapiello no admite el PSOE, nuestro querido baloncestista se quedó más mudo que el Ebro al pasar por el Pilar.

Del escarnio a la vergüenza; de la manipulación torticera de la historia, a la ignorancia. Y todavía no saben por qué les han dado un baño precisamente en Madrid.

Trapiello, que hizo cátedra de madrileñismo pateando el Rastro las mañanas de los domingos con Bonet y Coté Pimentel, escribió varias biblias literarias y sobre la ciudad, la última, titulada como ella. Tiene el don de la precisión, que unido al del conocimiento, hace que todos sus libros, todos, se reciban con la ilusión de encontrar en ellos agua limpia y cristalina, algo de lo que carecen esos mequetrefes.