Historias para no dormir
18 de Mayo , 2021
Un programa para pasarlo bien… al finalizar
Es un convencimiento generalizado. En el Gobierno viven mucho más tranquilos y felices desde que Iglesias desaparece de sus agendas. El presidente duerme mejor, Calviño ha vuelto a sonreír, Margarita ha recuperado marcialidad y Duque sigue en la Luna.
También entre los miembros de su formación existe un gran relax desde su marcha. Incluso se han reído mucho cuando Varoufakis les llamó Unidas Pudimos. La ciudadanía también ha reaccionado con gran alegría, y tan grande es el contento que bien cabe decir que la salida de Iglesias ha sido de largo la iniciativa gubernamental mejor valorada, dentro y fuera de la Moncloa.
Eso se lo debemos a Pedro Sánchez, porque si él no lo hubiese fichado como vicepresidente, jamás podríamos haber festejado con tanta algarabía su salida del ejecutivo.
Sabemos que le costó unas cuantas noches de insomnio, pero han valido la pena. No sabe usted la tranquilidad que proporciona vernos un poquito más lejos de Venezuela. Entiéndase bien, más lejos de cómo se las gasta el sacralizado régimen del exprópiese y la ruina generalizada.
No estamos libres porque muchas de las medidas que aprueban los que se han quedado parecen seguir los mandatos de la Conferencia de Sao Paulo, pero el fracaso es más que evidente.
Ahora el único que está más preocupado es Roures, si es que de verdad lo tiene al lado pidiéndole un programa, porque Iglesias es un hombre de platós giratorios. Sale de uno y entra en política. Deja la política y entra en otro.
¿Cuál podría darle? Si Roures admite mi consejo, habida cuenta de todo lo que acabamos de comprobar, el que más le va sería una puesta al día de Historias para no dormir, porque te causaban un gran terror, pero al acabar te sentías muy aliviado.











