Un amor de novela
29 de Mayo , 2021
Creían que era cosa de Franco
En 1962, los españolitos que se las daban de intelectuales se topan de bruces con la cruda realidad de los mass media. La Unesco les informa de un dato que a lo mejor sospechaban en silencio. El autor en castellano más leído, después de Cervantes y su Quijote, es una asturiana llamada María Socorro Tellado López. Casi se caen del taburete, agárrame el Cinzano que me desmayo.
El palo es muy duro porque esa mujer que firma sus libros como Corín Tellado concita todas las críticas de la intelligentsia, tanto la que se ha adecuado al régimen, como la que sueña con darle la vuelta a la tortilla. No es ni Pemán, ni Baroja, ni Gironella quien se lleva de calle el favor del público, sino Corín Tellado.
Y alguno quiso remediar el dato por vía dictatorial. “Eso sucede por la censura”. Exacto, si se pudiese editar a Marx a ocho pesetas en los kioscos, El Capital arrasaba.
Corín escribió cuatro mil novelas, docena arriba, docena abajo. Había descubierto la aguja de marear audiencias y no le costaba gran esfuerzo hilvanar unas con otras. Su método de trabajo se parece al del espía Garbo, Juan Pujol, y sus agentes inventados. Ella tiene una galería de arquetipos intercambiables de acuerdo con las múltiples dicotomías posibles: bueno, malo; guapo, feo; rico, pobre; familia acomodada, familia pobre; trabajador, vago… a los que envuelve en el amor y salpica con limaduras de sexo, el máximo posible, el mínimo indispensable.
Y así hasta los 400 millones de ejemplares de libros que son leídos leídos, no como otros que permanecen en las estanterías vírgenes de dígitos y saliva.
Viene todo esto a cuento de que Planeta, la dueña de sus derechos, se los ha cedido a una productora _ Telemundo Global Studios _, para que inicie la tarea de convertir las 4.000 novelas en “series impactantes para diversos formatos y plataformas”. Oído al parche, vuelve Corín.











