Zulo
3 de Junio , 2021
532 días
Especulo sobre los pensamientos que pudieron atravesar la mente de Pedro Sánchez dentro de la reproducción del zulo donde permanece secuestrado 532 días Ortega Lara.
Ya estamos, dirán los que le perdonan todo. Sí, ya estamos, porque él, como el dinosaurio, todavía estaba allí.
Cualquier político que fuese presidente del Gobierno de cualquier país gracias al apoyo que recibe por parte de quienes en su día organizaron aquella canallada, entre otras muchas de igual o peor calaña, intentaría sortear que lo fotografiasen dentro de ese zulo. No tiene que ser tan difícil.
Pero Sánchez no es cualquiera. Su capacidad camaleónica está harto demostrada y su predisposición a mantener impasible el ademán, también. Es una recomendación de Iván Redondo: Tú, ni te muevas.
Por eso el interés se dirige a sus pensamientos en esos instantes de visita y me asaltan varias opciones, de acuerdo con el tiempo verbal que hubiera escogido el personaje.
Si se fue hacia el pasado, la idea que le cruza la sesera pudo haber sido algo así: “Hay que ver lo malotes que eran estos etarras y las buenas personas que he conseguido hacer de ellos”.
Si sus reflexiones se producen en tiempo presente, el resultado sería, poco más o menos: “A ver cuándo acaba este recorrido, porque tengo que llamar a Otegi por si quiere que le acerque también el Guernica”.
En tercer lugar, si se fue más hacia el futuro, el presidente habrá pensado sin duda esta frase o similar: “Me va a caer la del pulpo”.
Todo ello sin que se le descomponga el rictus hierático debajo de la mascarilla, pues él solo está para las buenas noticias y el zulo también lo es: “He mirado por todas partes y no estaba Ortega Lara”.
Y la verdad es que no. Solo estaba el zulo, silente y abochornado.











