El hombre que sabía demasiado
8 de Junio , 2021
¿Sabía o sabe?
Graciano Palomo titula su último libro como una de esas películas en las que hay un malo malísimo y enfrente ponen a Denzel Washington, a Morgan Freeman o a Harrison Ford para contrarrestarlo. En su caso, el malo malísimo es Iván Redondo y el título, El manipulador de emociones.
A saber quién es el que lo contrarresta. Habida cuenta de que entramos en un cambio de ciclo, bien podría ser Pablo Casado, pero no hagamos spoiler que no toca.
Lo cierto es que estoy disfrutando con este viaje que el primer premio Puro Cora _compartido con Paco Martín en gallego _, organiza al centro de Iván Redondo y que el protagonista trató de impedir en imprenta, porque una cosa es hacerlas y otra muy distinta, que se sepa.
Graciano mantiene la teoría de que Sánchez actúa como jefe de Estado _ ya quisiera _, y Redondo es su primer ministro, con poderes muy superiores a los de cualquier otro personaje que se imaginen, de Calvo a Iglesias; de Calviño a Ábalos.
Tan grandes son estos, que si cayese Redondo, Sánchez no tardaría en seguirle. Por eso la crisis que se anuncia será analizada al milímetro para saber hasta dónde llega hoy la mano del muñidor de la moción de censura. Vamos, que hoy existe, dice el periodista burgalés, un gobierno en paralelo que obedece a Redondo.
Como habrán oído, su fórmula confesada para obtener buenos resultados electorales pasa por el control de las emociones. Pero el mito Redondo se resquebraja. Las emociones expresadas el 4 de mayo en Madrid no las controló él, ni muchísimo menos, sino todo lo contrario, el antisanchismo. El tiro de la triquiñuela en forma de moción en Murcia le sale por la culata.
Y ahora, para rematar la faena, Graciano lo desnuda en su libro. Queda un último misterio. Dice el autor que le encantaría llevar a la Moncloa a un líder de la derecha. Claro, y seguir en el machito.











