El discurso del rey
7 de Mayo , 2021
Al pie de la letra
Acabo de colgarle el teléfono al rey. Desde Zarzuela me ha dictado esta columna, lo cual es de agradecer, porque además de quedarme realmente bien, me proporciona un considerable ahorro de meninges, que nunca se sabe cuándo las vas a necesitar.
Ya sabrán que en su tercer intento, José Julio Rodríguez, exJEMAD por la gracia de Zapatero y candidato número 11 a la Asamblea de Madrid por la gracia de Iglesias, va a ser nuevo diputado. El fenómeno es posible por correrse el escalafón tras la renuncia de este último. Es decir, va a ser un parlamentario de corrida, que es como ser militar de cuchara, pero de golpe.
Es lo que tenía ir detrás de Iglesias, que en cualquier momento te hacía vicepresidente, diputado, ministra o directora de periódico. A José Julio le tocó un acta de diputado y es de esperar que nos depare tardes gloriosas porque madera tiene.
Él es el autor de una teoría según la cual los periodistas españoles escribimos al dictado del rey, lo cual es cierto, como acabamos de certificar. Lo que ya no está tan claro es al dictado de quién habla, escribe y ornea él, ni qué intereses le mueven, ni qué odios alimenta.
Nuestros clásicos dedican sus libros al rey, no por seguirlos, sino por iluminarlos, ya que si es bueno para ellos, lo será para todos. En algún momento, cuando José Julio se dedicaba a la milicia, él también pensaba así, pero se cayó en la marmita bolivariana y ahora confunde el tocino con la velocidad y la banana con el marxismo.
Hay en su caso una moraleja impagable, pues viendo cómo él asciende a la condición de diputado gracias a que su jefe se ha pegado un batacazo histórico que le cuesta su carrera política, nos deja sin argumentos para augurarle nada bueno.
Y hasta aquí puedo reproducir el discurso que me ha dictado el rey.











