El equipo Aahhgg

Creo recordar que en una entrevista que les hacen a los Sánchez para una cadena de televisión antes de convertirse en inquilinos de la Moncloa, es ella quien responde a una de las preguntas diciendo: “Somos un equipo”.

Y aquellas palabras que en ese momento sonaban a chuli piruli, a complicidad —como se suele decir sin reparar su paralelismo con el mundo del delito, donde los cómplices acarrean penas por serlo— se escuchan hoy como una auténtica premonición de lo que nos esperaba si el éxito acompaña al equipo.

Por eso no extraña que Pilar Alegría, portavoz del Gobierno, hable del caso Gómez como si se tratase de un auténtico departamento dentro del Consejo: Ministerio de la Obtención de Fondos y Relaciones Peligrosas.

Así es comprensible que Pilar hable con tanta alegría de la tristeza de Begoña, aunque eso sí, estamos tranquilos porque todo es fango. A su lado, el ministro del Fango, digo de Justicia, Félix Bolaños, hace suyas las palabras de la portavoz, o viceversa, y todo el Gobierno celebra un aquelarre de la confusión para que nadie sepa si al equipo los une el “sí quiero” dado ante la socialista Trinidad Jiménez en el Hipódromo de la Zarzuela durante la boda celebrada el año 2006, o el “sí prometo” dado ante el Rey en una supuesta jura del cargo ministerial del que nada se nos informó.

En ningún caso serían originales. Fuera de España hemos conocido equipos de la misma masa, como los Ceaușescu —Elena fue nombrada Vice primera ministra—, los Kirchner — Cristina es presidenta tras la muerte de Néstor—, los Ortega —Rosario es vicepresidenta—, los Marcos —Corazón Aquino es sucesora—… Begoña sólo es equipo, pero tanto su marido como sus colaboradores más cercanos se comportan como si fuese la vicepresidenta cero, por delante de la primera, María Jesús Montero. El equipo Aahhgg.

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