6 en la sombra

Que a una chica tan de izquierdas como es Sira Rego sólo se le ocurra aniquilar a los judíos desde el río hasta el mar como solución al conflicto, explica lo mal que está la enseñanza en este país.

Que a un señor como Óscar Puente se le valore por ser un bocazas y avance por la vida dejando atrás una ristra de problemas que no lo eran antes de su paso, ilustra el nivel político hasta el que se ha descendido en España desde Alfonso X el Sabido hacia adelante.

Que a un señor como el ministro Bustinduy se le ocurra asomar la cabeza desde el chapapote de mediocridad en el que se esconde la mayoría del tiempo para decir semejante babosada sobre la colaboración de las empresas españolas en el genocidio israelí, demuestra que con esta clase política España no necesita ningún enemigo porque los tenemos en casa bien gordos y bien alimentados.

Que a un señor como el llamado Urtasun, ministro de la cosa cultural, se le conozca más por eliminar el Premio Nacional de Tauromaquia que por cualquier otra actividad ministerial de cierto provecho, pone de relieve que sobra su culo en el Consejo de Ministros o sobra su silla y el ministerio entero.

Que un señor como el Excelentísimo don Álvaro García Ortíz —no se vaya a rebotar—, fiscal general del Estado, esté un día sí y otro también en los papeles como modelo de arbitrariedad, partidismo y descarado favoritismo progubernamental, pone en evidencia la poquita democracia que nos queda, lo poquito que nos quejamos y la brizna que hace falta para que se remueva toda la estructura política.

Y finalmente, por hoy, que Pedro Sánchez se tome cinco días para reflexionar y no le salga del caletre largarse con todos sus bártulos, pone de manifiesto lo poco que en España se lee a Hegel y todos sus tratados sobre Lógica.

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