La zona de interés

Lo preguntábamos como de pasada en la columna del lunes anterior, día 4. ¿Qué nos podemos encontrar detrás de otras compras masivas en época de pandemia, si con las mascarillas ya vemos lo que hay?

Era una puesta en práctica del refrán español que aconseja pensar mal para acertar, o sea, el camino inverso del lema de la Orden de la Jarretera inglesa: El mal caiga sobre aquél que mal piensa.

No ha pasado una semana y ya tenemos una segunda trama, presunta autora de una nueva mordida de 21 millones, esta vez en la compra de respiradores y con el exministro Illa al frente. La investiga la UDEF de la Policía Nacional y la destapa El Debate.

Quizás deberíamos llevarnos las manos a la cabeza y comenzar el ululato característico de las mujeres del Medio Oriente, pero ya no nos sale. Nos han atiborrado de ejemplos y el umbral diferencial en la percepción de las corruptelas se nos saturó.

Años ha que sabemos la ausencia de límites para su zona de interés, así sean respiradores para gente que lucha por el oxígeno, o mascarillas para otros que tratan de defenderse de los bichos. La pela es la pela. Que una emergencia nacional no te eche a perder un buen pelotazo.

En este caso, los ingleses de la Jarretera pensarían bien de los sospechosos. ¡Hombre, Illa, con la cara de pasmarote que tiene! ¿Cómo va a ser culpable de una mordida tan burda como ésta?

Claro, como de momento no tenemos a un Koldo con pintas de protagonizar cualquier pelea de discoteca, se nos escapan los buenos pensamientos.

Una vez destapado no esperaremos mucho para conocer más detalles, y ya verán cómo los conocen todos. El modus operandi se repite paso a paso desde que descubrieron cuál es su zona de interés.

2 Comentarios a “La zona de interés”

  1. SEito

    Me alegra el despertar de su Bitácora. Pensaba que la ausencia era por motivos LUdicos como el de escribir libros raros raros raros, etc.y no por haber tenido que pasar por el LUcud Augusti Hospital.
    Paco Rivera dió el aviso.Siempre será bienvoltado el humorismo.

  2. Cora

    Muchas gracias por el recibimiento. Motivos lúdicos, pocos.

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