Aquilino chama criminais aos das JONS

26 de Julio , 2019

O 25 de xullo de 1936, o de Abadín publica un sorprendente artigo en Santiago, cando a cidade xa é de Franco

NOS ÚLTIMOS DÍAS de abril de 1936, Fole pronuncia unha histórica conferencia no local do P. Galeguista lucense, Encol da Renacencia galega. Nela debuxa o panorama artístico dese intre, sen imaxinar que vai ser a foto fixa da cultura antes da guerra.

Do teatro fala mal, agás de A fiestra valdeira, de Dieste. Tamén da novela, onde salva Os dous de sempre, de Castelao. Pola contra amosa a súa ledicia polo bo estado do conto, do ensaio e da lírica, con Noriega, Cabanillas, Sigüenza, Blanco Amor, Pimentel, Cunqueiro, Carballo Calero e Aquilino Iglesia (Abadín, 1909).

Con contadas excepcións, a producción lírica comeza entón unha década de silencio ata 1947, cando precisamente Aquilino tire do prelo Cómaros verdes, grazas á imprenta Celta, non a de Lugo, senón a de González Lazán en Vilagarcía.

Neses dous intres, 1936 e 1947, Aquilino corre graves perigos. Aínda hoxe é difícil explicar por que libra. Imos velo.

No 1933, cando Núñez Búa marcha a América, Crecente Vega pasa a ocupar a dirección do León XIII. O de Castro de Rei ábrelle a porta a Aquilino para dar aulas alí, xa que aínda non tiña validados os estudos do Seminario na Universidade.

Entre Crecente, Borobó e Álvaro de las Casas, argallan un sistema polo cal Aquilino pode dar clases en Vilagarcía, matricularse en Noia e facer os exames en Santiago, ou algo semellante. Supoño que a ollos de hoxe alguén podería chamalo corrupción, pois Borobó cobra 40 pesetas por prestarlle o título.

Todos están vencellados ao PG e aos seus medios, se é que non son dirixentes, coma Álvaro de las Casas. Daquela Aquilino colabora neles como un dos novos representantes da lírica, xa que logo no 33 xa ten publicados en Lugo Señardá e Corazón ao vento.

Desde o día 21 de xullo de 1936 Galicia enteira está decantada polos sublevados, sexa por vontade, ou á forza, aínda que durante dúas semanas El Eco de Santiago abre as súas páxinas cun berro ambivalente: ¡Viva el Ejército Libertador! ¡Viva la República! Como para criticalo.

Santiago está en festas do Apóstolo e os xornais preparan páxinas especiais para o 25, Día de Galicia coma hoxe, 73 anos despois. É o caso de El Compostelano, que ese día acolle nomes ben contrastados, como Ramón Fabeiro, presidente da Arquiconfraría do Apóstolo, ou eruditos sen sospeitas de ser roxos, como Lence-Santar, Pedret Casado ou Chamoso Lamas… pero ninguén repara no contido dun artigo que asina un tal Iglesia Alvariño, precisamente co que se pechan as oito páxinas do extra.

É evidente que o artigo está composto hai tempo, mesmo antes do día 18, porque doutro xeito non se explica que poda ver a luz nesas circunstancias.

Todo el é un canto á mocidade galega fronte ás visións foráneas da terra, pero chegado un momento, Aquilino di: “Estes espíritos anónimos e impotentes son a materia apta para dar corpo axeitado as aberracións de sociedades como as JONS que poidan regodearse sádicamente cos crimes de Hitler…” Abonda co paragrafo para comprender que o pescozo de Aquilino estivo preto da guillotina. ¿Ninguén repara nel?

Noutro ano de 1947, cando sae Cómaros…, contan que o militar marroquí Mohamed ben Mizzian, que tiña moita influencia con Franco porque lle salvara a vida na guerra, protesta diante del por saír un libro en galego. Franco faille ver que se non fala mal do Goberno, nin da Virxe, nin da relixión, deben deixar que cadaquén utilice a súa lingua “para que se conserve”. O caso é que nin ao pescozo, nin a Cómaros… nada lles pasou.

A ocho estrenos por año

25 de Julio , 2019

Nacido en O Vicedo, Agustín Rodríguez Castro se va a convertir en uno de los pilares de la zarzuela cubana durante la primera mitad del XX

TITO SCHIPA, VICENTE Fernández, Julio Iglesias, Alfredo Kraus, Los Panchos, Nana Mouskouri, Cesaria Évora, Plácido Domingo, Linda Ronstadt, Gloria Lasso, Mirelle Mathieu, Libertad Lamarque, Pedro Vargas o Connie Francis.

La lista de intérpretes de Quiéreme mucho puede hacerse tan larga como uno desee, porque cuando va a cumplirse un siglo de su existencia, la canción ha sido dicha por las mejores gargantas de cada época.

En todo momento ha sido unas de las más radiadas y casi siempre solo ha aparecido el nombre de Gonzalo Roig como su autor, lo cual es cierto. Sin embargo en Galicia no es muy sabido que detrás de la letra de Quiéreme… hay un hombre llamado Ramón Gollury (Roger de Lauria), que escribe la primera estrofa, y un prolífico escritor de zarzuelas, sainetes y películas llamado Agustín Rodríguez Castro (O Vicedo, 1885), que escribe la segunda.

A este desconocimiento contribuye en buena manera la implantación en Cuba de leyes sobre memoria histórica similares a las españolas en lo que supone el olvido de todo lo que recuerde la época anterior a la llegada de los barbudos. La zarzuela cubana sufre la nueva política.

No así la canción, una criolla-bolero que al igual que otras de esa época de Roig, Lecuona, Compay Segundo… ya está instalada en el gusto de la gente y su reproducción era constante en todas las emisoras, sin posibilidad de borrarla.

Pero aprovechemos el relato que hace Xosé Neira Vila para saber más del aterrizaje en Cuba de este hombre, hijo del maestro Fidel Rodríguez Fernández, y de Matilde Castro Mera que marcha a las isla el año 1901, tras ser reclamado por su tío, José Castro Mera para trabajar como tipógrafo. Sus hermanos Cándido y Saturnino también emigran a Cuba, mientras sus hermanas Esperanza y Delfina continúan en O Vicedo. Saturnino abre una tienda en Baez (Las Villas), llamada La Verdad, donde vende ropa, sombreros, pieles y quincalla.

Nos cuenta Neira Vilas que al año de estar allí, Agustín enferma y tiene que permanecer varios meses encamado, por lo que se dedica a leer teatro. Cuando se repone, asiste al mayor número de representaciones que puede, charla con los actores, pregunta a los letristas y observa los decorados, las luces y todo lo que compone aquel mundo desconocido para él que cada vez lo es menos.

Deja el café-bar de su tío José y entra a trabajar en una imprenta donde conoce a Sergio Acebal (1889-1965), un futuro autor y actor cómico. Juntos se hacen habituales de los lugares frecuentados por la gente de la farándula y juntos escriben su primera obra en 1908, El canal de Panamá. Y así hasta 82 obras registradas durante 25 años. En 1928 y 1933 se contabilizan hasta ocho estrenos, un ritmo de producción casi comparable al que hace de Lope de Vega el Fénix de los Ingenios.

El éxito del que hablamos es de 1925. Cuando Agustín ejerce su labor como argumentista y autor de las piezas que se representan en el teatro Martín, le encarga una zarzuela a su colega Miguel de Luis, de tal forma que con el reparto del trabajo pueda cumplir todos los plazos.

Se llamará El servicio obligatorio y se estrenará en el Martín. Miguel de Luis cobra lo pactado por el anticipo, pero incumple su compromiso y no la escribe.

Agustín se ve obligado a galopar contra reloj y dicen que en una noche la tiene lista. La letra llega a manos de Gonzalo Roig, que con la misma celeridad prepara la música para que pueda ensayarse lo suficiente antes del estreno.

La historia de Agustín da para más, pero no cabe.

53 años con título de Mujer Ideal

24 de Julio , 2019

El 23 de julio de 1966 es elegida Mujer Ideal de España, y poco después, en Móntecatini (Italia), Donna Idéale de Elegancia

OCURRE HACE 53 años como un aggiornamento de los concursos de misses en pos de la dignificación de la mujer. Un terreno donde se ha avanzado en años lo que no se había hecho en siglos. Sin embargo, hoy se mantienen los primeros y han desaparecido estos otros, menos frívolos.

Todo empezó en 1951, cuando un grupo de católicos italianos inventa la elección de una Donna Idéale para contrarrestar la de misses. En 1956, Pío XII le da el espaldarazo al recibir en audiencia a la ganadora, María Paola Carletti, maestra de primera enseñanza. El pontífice comenta: “Por fin, un concurso distinto. Un concurso bueno”.

El invento se internacionaliza y el año 1965, organizado por la revista Teresa, España envía a su primera representante, la malagueña de 18 años, Rafaela García Mesa. El próximo año ya no estará en manos de la revista Teresa, demasiado apegada a la estética falangista, en las de Telva, en cuyas páginas se persigue el modelo de la nueva española que alborea y que en pocos años dará como fruto la chica Telva, tan ponderada por el propio Paco Umbral.

Quizás hubo un ojeador que repara en las condiciones ideales de una lucense afincada en A Coruña que en 1960 ha ejercido como reina de los Juegos Florales de Galicia celebrados con Wesceslao Fernández Flórez de mantenedor y Cunqueiro como ganador de la flor natural. Es Pili Páramo Neyra (Lugo, 1938), esposa del teniente de navío de la Armada, Vicente López-Perea Lloveres y madre de dos hijos. Parece una buena candidata en un concurso como el de la Donna Idéale de Europa.

Y tanto que sí. Pilar ha tenido una educación liberal y muy adelantada para su época. Después de acabar el bachillerato, el notario Juan Morros Sardá, casado con María Montenegro Neyra, prima de su madre, le aconseja que estudie Derecho, pero su padre la convence para que viaje, aprenda francés e inglés y conozca otras culturas.

A las leguas se veía que Pilar daría mucho juego en Europa. Y así es. La competición nacional la proclama como Mujer Ideal de España entre ocho finalistas de las cinco mil participantes. El primer paso ya está dado. Ahora se trata de viajar a Roma el 25 de agosto, y de la capital, a Montecatini Termas, donde se celebra la final europea con pruebas como lavar y planchar a máquina, tricotar, cocina, hacer un cóctel, preparar unas flores y los consiguientes exámenes sobre elegancia, personalidad y cultura.

Finalmente Pilar consigue el título de mujer más elegante de Europa. Ella había realizado estudios de interiorismo en la escuela de Eusebio da Guarda y es la primera presidenta de Unicef Galicia. Por su conocimiento de idiomas la nombran delegada para representar a España en Berna ante la ONU. El matrimonio compra, casi en ruinas, la casa grande de San Xoán de Pravio, en Cambre, que rehabilitan y convierten en su hogar durante cuarenta años.

Pilar crea su propia empresa, Decor-Shop S.A., un estudio de decoración nacido “tras revalidar mi titulo de arquitecto interiorista a nivel europeo”.

Algunos de sus trabajos fueron los del Portaviones Príncipe de Asturias, el yate Montalegre, las oficinas de Caixa Galicia en Barcelona, A Coruña y Ourense; el Gran Hotel de La Toja, las oficinas de Cesce y del ICO, la planta vip de la Fundación Barrié, varias estancias del ayuntamiento coruñés, un stand para España en la feria de Toronto, el sanatorio San Rafael, estancias vip en Euroespes y un proyecto de un hospital que no se lleva a cabo, en Rumanía.

Castro, coleccionista de efemérides y masón

23 de Julio , 2019

Se cumple hoy el 159 aniversario del nacimiento de un hombre que va a dedicar buena parte de su trabajo a recopilar aniversarios

HOY SE CUMPLEN los 159 años del nacimiento de Manuel Castro López (Lugo, 1860), un hombre que precisamente va a hacer profesión con las efemérides gallegas, de las que llega a coleccionar miles de ellas.

Militante del Partido Republicano Democrático Federal de Pi i Margall, llega a ser secretario del comité de Lugo, que tiene por presidentes honorarios a Segundo Moreno Barcia, a Telesforo Ojea y Somoza, y al propio Pi, siendo su presidente efectivo Bernardo María Abuín y Sal.

Mientras permanece en Lugo, Manuel Castro López mantiene una constante lucha contra la iglesia en general y contra los clérigos en particular. Bien a través de sus colaboraciones en cabeceras militantes del más fiero anticlericalismo, bien en los cuatro números de El Ciudadano por él fundado, Castro no pierde comba para meterle el dedo en el ojo a los católicos, hasta lograr su excomunión, claro.

El episodio más chusco de esta larga relación de desencuentros no tiene su origen en el clero, sino en alguien inimaginable, como es el representante de las máquinas de coser Singer, con sede en la calle de la Reina, 9. El caso es que en octubre de 1890, a la espera de celebrar al santo patrón, el Singerman de Lugo tiene una ocurrencia publicitaria y se lanza a realizar una campaña rompedora.

Editará miles de pasquines bajo el título “Historia verdadera del glorioso San Froilán, Obispo de León, excelso hijo y Patrono de la antigua ciudad de Lugo”. ¿Y eso qué tiene de extraordinario, además de ser un título bastante largo?, se preguntará el lector con asombro. Y realmente nada tendría, sino fuese porque la biografía del santo incluye las célebres Singer en algún pasaje. Castro López no perdona una ocasión como aquélla.

Dicen los ripios: “Sus inspirados sermones, / según una vieja crónica, / convirtieron más impíos / que frases dijo su boca / y puntadas da una máquina / de Singer, que no son pocas.”

Todavía se está buscando al autor de la masacre poética; el mismo que remata su obra alegrándose de tener el brazo del santo en la catedral… “y las máquinas de Singer / Reina 9, siempre están.” Vamos, que entre la reliquia y las Singer, en Lugo se cose de maravilla. En esa ocasión, no solo los anticlericales están con Castro, sino toda la curia y los amantes de la poesía.

Pero el punto culminante de los enfrentamientos llega a finales de 1890, con la amenaza de excomunión para todos sus lectores y colaboradores. Con manifiesta intención, Castro data una explosiva carta al director de Las Dominicales del Pensamiento Libre el 25 de diciembre de ese año, Navidad. En ella explica su visión de Lugo y de los miembros de la Iglesia, de El Ciudadano y de los motivos por los que será excomulgado todo aquel que lo lea, difunda o coleccione.

Quien así lo decide es Gregorio María Aguirre y García. Aguirre es el gran enemigo de Castro. Ya lo vimos. Y no es arriesgado imaginar que el obispo es también una de las piezas angulares que determinan su marcha a América. Con la Iglesia hemos topado.

“A mí _ dice orgulloso el díscolo _ hace tiempo que la razón me emancipó del yugo de la Iglesia romana y de todas las demás positivas”. Vamos, que a él nadie le gana en ateísmo, y eso que tiene a Jesucristo como el hombre más grande que ha existido. El hombre, no el dios”.

Añade a continuación que el escándalo producido en Lugo por su excomunión ha sido grande, lo cual dista bastante de ser cierto, pues en la ciudad pocos saben de qué va ese semanario del que apenas han salido cuatro números.

La precoz académica Luz Pozo Garza

22 de Julio , 2019

Hoy cumple 97 años la poetisa de Ribadeo, la mujer que desmiente la misoginia de las academias

ALGUIEN CONFESÓ UNA tarde metida en espirituosos que toda su generación, la anterior y la siguiente, habían estado secretamente enamorados de Luz Pozo Garza (Ribadeo, 21-VII-1922), y como las confesiones bajo efectos psicotrópicos van a misa, ni las discutimos, ni encontramos razones para hacerlo, porque la escritora fue siempre lo que se dice un bellezón, por muy feo que resulte hablar hoy de estas cosas.

La niña Luz y su hermano eran unos ávidos consumidores de radio, la ventana al exterior de más fácil acceso en los años treinta, cuando la asfixia de una península encarrilada al desastre hacía imposible grandes bocanadas de aire puro. Ellos, como otros quince mil niños de toda España, tentaron a la suerte de Unión Radio en busca de unos juguetes que paliasen las escaseces. ¿Les tocó alguno? Posiblemente, no. Eran muchos niños y pocos juguetes.

Pero si con 13 años, Luz es oyente de Unión Radio; a los 15 ya es colaboradora de Radio Lugo. La familia se ha trasladado a la capital provincial y en plena guerra, cuando la emisora todavía balbucea sus primeros pasos en horarios reducidos, con cientos de controles al servicio de FE de las JONS y con el subtítulo de Ondas Azules, Luz Pozo es uno de los pilares de la emisión infantil, el tiempo dedicado a los oyentes más jóvenes.

Cada uno hace lo que puede, y aunque no tenemos constancia fehaciente, no sería de extrañar que en esos programas de 1937 la niña de Ribadeo que era de Viveiro hubiese leído su primer poema, o al menos una redacción cargada de tintes mariñanos, o el cuento de unos cangrejos enamorados.

En agosto de ese año se informa que la emisión infantil de Radio Lugo, por orden de la superioridad, tendrá que salir al aire a las tres y cuarto de los domingos. ¿Por qué? No se explica, pero alguna razón de ignota finalidad habría.

Con Luz _a la que llaman Lucita _, también se ponen delante del micrófono casi todos los domingos, gente como Enrique Santín _ siendo niño de 14 años _, Teresita y Chelito Roca, Alicia Vilas y el benjamín, Ivancito Manso Pedrosa, que con sus seis años de existencia ya les lanza discursos a los lucenses sobre lo que cada semana sea de menester.

Luz Pozo fue niña precoz y adulta precoz, porque antes de cumplir los treinta, con dos libros publicados, uno en castellano, Ánfora, y otro en gallego, O paxaro na boca, ya es acogida como correspondiente por la Real Academia Galega, lo cual constituye un récord de rapidez sin parangón, o eso creemos. Para que luego hablen de las reticencias académicas para con las mujeres. Y no me digan que fue causa del enamoramiento generacional.

La precocidad de Luz se observa también a la hora de recibir homenajes. Sus libros y su condición de académica le valen para que a los 29 años reciba el primero de ellos en Ribadeo. “Luz Pozo publicó su obra y ni siquiera la puso a la venta. Ha tenido la delicadeza de obsequiar a la critica y destacados intelectuales con ejemplares”, dice el periodista. Y afirma que la llaman “la Carmen Laforet gallega”, porque con una sola obra se encarama en lo más alto.

No es mal arranque. Como tampoco lo es que Gerardo Diego, en abril de 1952 _ ahora sí, cumplidos los treinta _, considere que en Galicia hay tres mujeres con mimbres para suceder a Rosalía: Pura Vázquez, Pilar Vázquez Cuesta y ella. Y es el propio Gerardo Diego quien añade. “No es probable que salgan otras luces con su pozo y su garza por esas tierras de España”.

No, tan precoces, no.

Feliz cumpleaños, Luz, premio Trasalba 2019.

Faraldo, escurridizo y solitario

22 de Julio , 2019

Consideraba que la función del crítico de arte era más parecida a la de un nigromante que a la de un experto

AL SEGUIR LA biografía de Ramón Descalzo Faraldo (Foz, 1915), se tiene la sensación de perderle la pista a cada momento. Es difícil pensar que hubiese en él una intención predeterminada en desdibujarse y resulta más factible achacarlo a su propia forma de ser, el saber estar sin hacerlo, o el irse cuando todo el mundo cree que sigues ahí.

El despiste empieza con el propio nacimiento y la confusión con Xesús Descalzo Faraldo. Nace en Foz o en Tui; en 1915 o en 1918…

Tomás Paredes dice que “las fechas en Faraldo, bailan como los trasgos y los fuegos fatuos, en los maizales que sobreviven en estío”. Por ello se puede decir que Faraldo fue un hombre escurridizo, guionista de cine, novelista y crítico de arte como notas más destacadas, pero tampoco tanto. Por ejemplo, forma parte de un trío a través de la productora Aspa films que llevan a cabo algunas de las películas más emblemáticas de los años cincuenta en España y cuyas otras dos patas son Rafael Gil y Vicente Escrivá. Pues bien, habiendo colaborado al menos en once de ellas, su nombre apenas aparece en dos y con la categoría de adaptador cinematográfico. No obstante la sospecha es que entre los tres se pueden repartir las mismas responsabilidades, según en qué películas.

Conoce y trata a los hombres y mujeres del cine de esos años, a varias generaciones de pintores y a los escritores más destacados, pero sin embargo sus fotografías son escasísimas, como si tuviese el don contrario al de los aspirantes a famosos, es decir, saber desaparecer en el momento del click.

Su filmografía abarca los títulos de Rafael Gil como director, desde Sor Intrépida (1952), hasta Salto a la gloria (1959). Y dos de Vicente Escrivá: El hombre de la isla, (1960) y Dulcinea (1962). También se acreditan dos apariciones delante de las cámara, una como profesor en Murió hace quince años, y otra como indio herido, en Sor intrépida.

De La guerra de Dios hizo la adaptación a novela, que se publica el propio años 54 en La novela del sábado. El resto de su producción son libros sobre pintura y pintores, como Rafael Zabaleta (1947), Espectáculo de la Pintura Española (1953), Antonio Valencia (1957), José Caballero (1958), Cuadernos de Arte número 22: Orlando Pelayo (1972), Benjamín Palencia (1972), Dibujos de Pelayo (1972), Don Nicanor Piñole (1973), Carlos López Boado (1977) y Marino Amaya (con Jesús Torbado, Tico Medina y Antonio Cobos) (1982).

De su relación con Jorge Oteiza _ de su odio convendría decir _, surge una turbadora Suite Faraldo, que fue expuesta, creo que por primera y única vez en 2013 en el IVAM de Valencia, cuando ambos, artista y crítico ya están muertos, donde Oteiza lo trata con burla y desprecio en actitudes de grotesca parodia sexual.

Pero al margen de éste y otros desencuentros, la voz de Faraldo fue siempre considerada como una de las más certeras dentro de la crítica artística y poco escritores como él fueron tan citados, quizás porque siempre supo expresar en el menor número de palabras el significado de cada uno de los pintores.

Se le considera el descubridor de muchos valores y sin duda, quien envía al fracaso a otros que intentaban triunfar sin méritos para ello, según su particular criterio. Entre los primeros figura el lucense Tino Grandío, a quien reconoce su valía desde el primer momento.

En 1978 la asociación de pintores y artistas Panorama 78 le dedica un homenaje. El crítico A. M. Campoy celebra la exposición y el acto como una alabanza a un “hombre solitario”.

Gene, todo por los niños, pero sin niños

21 de Julio , 2019

La viuda de Ángel Santos Vila reúne diez millones de pesetas para una Fundación que no las distribuye

LA VIDA DE Generosa Moreno (Lugo, 1901) es complementaria a la de Ángel Santos Vila y por lo tanto, para conocerla en toda su extensión, habrá que aguardar a la publicación de aquélla.

Generosa es parte y prolongación de su marido. En los dos hay el mismo y único afán que los funde, los premios para la educación de los niños lucenses que ambos crean.

Sin embargo, ni ellos tienen niños en su matrimonio, ni los premios van a alcanzar su objetivo, lo cual no quiere decir que Ángel no haya sido un abnegado y muy singular pedagogo, o que Generosa no haya cumplido los extremos de su pesada herencia con una vida de sacrificios rayana en la heroicidad.

La paradoja que une las vidas de estos dos personajes, una vez extinguido el vínculo matrimonial por la muerte de Ángel, da comienzo el 15 de febrero de 1966, cuando el BOE 39 de ese año publica la aceptación y aprobación de la Fundación Benéfico _ Docente “Premio Ángel Santos Vila”, cuyo fin es premiar y estimular la asiduidad en la asistencia a clase de los niños y niñas lucenses de familias económicamente modestas, con un capital de 324.000 pts.

Y añade el diario oficial: “El fundador, don Ángel Santos Vila, fallecido en la ciudad del Sacramento el 4 de enero del pasado año, ha sido un maestro nacional ejemplar, un pedagogo distinguido, un verdadero filántropo, todo bondad, admirado y querido dentro y fuera de la provincia”.

Con ese pistoletazo de salida, Generosa Moreno emprende una peregrinación de privaciones para convertir su mísera pensión de viudedad en una constante fuente de ingresos para la fundación, que en sus 22 primeros años de existencia pasa de esas trescientas mil pts, a diez millones. Treinta y tres veces más. La edad de Cristo.

Pero ni con ésas va a conseguir que Lugo se beneficie ni un patacón de tantos esfuerzos. Sin niños antes y sin niños después.

En 1983, Rafael Torres y quien esto firma entrevistamos a Generosa Moreno cuando ya lleva 18 años de viuda copiando en libretas de papel cuadriculado los pensamientos de su marido muerto y alimentando su cuerpo menudo, volátil, transparente, con las verduras desechadas por todos, con la fruta que inicia su putrefeacción, y con alguna proteína consegida a través del embutido más barato de la tienda.

¿Y qué decir de la ropa? Gene, como él la llama, se viste de viuda cuando la deja sola su Ángel y con ese mismo uniforme llega al postrer momento de acompañarle, gracias a un cuidado exquisito de cada prenda.

El despilfarro de la mujer, el momento en el que se desprende de algo que no esté destinado a la Fundación, ocurre en las tardes apacibles, cuando se dirige desde su casa cercana a Garabolos al parque o la alameda, donde obsequia a palomas y gorriones con las migas de pan que ella reparte sonriente y sin prisa durante media hora o más, orgullosa de que su política de gastos le dé para subsistir, para engrosar el capital de la Fundación y para repartir dividendos entre el averío de las plazas públicas lucenses, que la rodean, a izquierda y derecha, para componer una imagen de un entrañable candor ciudadano.

Todo por arañar unos céntimos cada hora a su presupuesto vital y entregarlo con devoción satisfecha a la Fundación Ángel Santos Vila.

Su segunda dedicación, ya decimos, es recopilar los versos y aforismos de su marido en una libretita cuadriculada que hoy conservamos como testimonio de esta dickensiana historia con final trágico, porque la Fundación jamás ha cumplido su objetivo. ¿Dónde está el dinero de doña Gene?

Díaz Sanjurjo es San An de Búi Chu

21 de Julio , 2019

Hoy se celebra su festividad, 162 aniversario de su ejecución en Nam-inh, el año 1857

POCO PUEDEN SOSPECHAR los turistas españoles en Vietnam que detrás del Bùi Chu Saint An´s Orphanage _ Orfelinato de San An _, se esconde el homenaje a un lucense. En efecto, San An no es otro que San José María Díaz Sanjurjo, nacido en Vigo (Suegos/Pol, 1818) y canonizado por Juan Pablo II el año 1988.

En el momento de su martirio, el padre Díaz era obispo de Platea y vicario de Tonkín Central, en la Cochinchina que hoy es Vietnam. Allí es conocido como An, o José An, en lengua anamita, y de esa forma el orfelinato de Bùi Chu por él fundado en 1852, lo recuerda con su nombre local. El santo dominico de Pol lo bautizó como Maison des Anges _ Casa de los Ángeles _, de modo que su título actual parece una abreviatura del original _ An / Anges _, pero en realidad es a él a quien alude.

Ese año había bautizado a 28.355 personas, lo cual supone un grave problema para el poder del mandarinato, pues el total de conversos asciende entonces a 150.000.

Así, después de recomendar a los padres católicos que no envíen a sus hijos a la escuelas sínico-anamitas y cuando éstas quedan prácticamente desiertas, es capturado en marzo de 1856 y obligado, según el relato de testigos, a pisar la cruz. A lo cual se niega. Pese a que el gobernador le había prometido su apoyo, es conducido a la cárcel de Nam-inh para ser acusado por el mandarín Nguyentan “de las más graves penas prohibidas por nuestras leyes”.

La sentencia ordena que se le corte la cabeza y se exponga en una pica. También se condena al alcalde a recibir cien bastonazos y destierro por haber permitido la expansión de los religiosos, y premia a sus captores con diversas cantidades de dinero. La ejecución tuvo lugar hace hoy 162 años, el 20 de julio de 1857 _ 29 de agosto, en otros relatos _, y es referida por Nicolás Ky, natural de Doungbien.

Afirma Ky que es conducido al lugar de las Siete Yugadas, habitual para los ajusticiamientos. Va atado a una canga y la tropa camina al lado de un teniente general y un coronel montados en sendos elefantes. Se le arrodilla sobre el mantel de misar y el verdugo necesita tres machetazos para separar la cabeza del cuello, que fue insertada en una pica. El cuerpo es arrastrado a una barcaza, envuelto en sus ropas y atado a una cuerda. A los remeros se les prohíbe mirar hacia atrás para que no sepan el momento exacto en el que un oficial corta la cuerda y se hunde en el río, de manera que a nadie se le ocurra rescatar su cadáver y rendirle culto.

Su escultura en madera, obra del artista extremeño Fernando Mayoral _ de quien también son las tallas de Manuel Fraga en Vilalba y de Torrente Ballester en Salamanca _, se encuentra en la iglesia de Suegos. En algunas referencias se dice que su cabeza se veneró en el convento de Santo Domingo de Guzmán de Ocaña (Toledo), donde es recibida con solemnidad el 27 de septiembre de 1891, sin embargo en la actualidad allí afirman no tenerla.

En Ocaña había hecho el noviciado y recibido el hábito dominico después de realizar sus primeros estudios en el Seminario Conciliar lucense y en Santiago.

En 1844 parte de Cádiz hacia Manila presidiendo una misión. Reside en la capital filipina algunos años donde ejerce una cátedra de Humanidades como buen latinista que era, y luego solicita ser nombrado misionero del Tonkin.

El 8 de abril de 1849 es consagrado obispo de Platea, y el 26 de agosto de 1852, elegido vicario apostólico del Tonkin.

Converténdome nun minusválido superválido

19 de Julio , 2019

Hoxe é o 22 cabodano da morte do poeta Fiz Vergara, pero o seu latexo segue a estar na Lóuzara xabreira

DESDE QUE SOFRE un accidente na súa infancia, Fiz Vergara Vilariño (Samos, 1953) vive atrapado nun corpo que lonxe de axudalo a facer pola vida, lle impón unha pesada carga que semella cruel e inxusta.

No seu caso foi unha distonía muscular grave, omnipresente, destructiva e sumamente molesta. Pero ao igual que Stephen Hawking coa súa doenza, Fiz logra superarse a si mesmo e desenvolver unha obra literaria que está á altura da mellor produción galega do século XX e cunha sombra que segue a alumear a novos poetas cada ano.

Hoxe hai 22 anos da súa morte e poucos meses antes, fun entrevistalo na súa Loúzara xabreira. O xornalista pescuda nos primeiros anos do poeta:

_ A miña infancia foi moi rica en lembranzas; e non lembranzas tristes, precisamente. Eu de neno, a verdade sexa dita, funche un anarquista feito e dereito: derrubaba cancelos e estivadas, defecaba nas fontes cando me poñía de mal xorne. Que sei eu! A infancia vén a ser un dos poucos periodos ledos e algareiros da miña vida, de aí que lembre os anos infantís con verdadeira nostalxia, cando sinto as cancións daquel entón emociónome a máis non poder. O primeiro que teño máis vivo no maxín quizais sexa o que vivín, en Praducelo de Lóuzara, na festa do Santo Antón, onde me levaron meus pais cando tiña tres ou catro anos.

E no nacemento da súa vocación literaria.

_ Foi en Madrid, aló polo ano 69, cando comecei o bacharelato; eu _ pola miña minusvalía _, axiña me decatei de que me encontraba nunha situación semellante á dos xitanos ou á dos negros, por poñer dous exemplos de discriminación e paternalismo malentendido: xiringábame abondo que me colgaran adxectivos como pobrecito ou inválido, que ferían o meu orgullo arreo; entón cavilei no único xeito de evitar estas aldraxes e dei nun xeito, quizais o único de escudir estes calificativos. Como? Pois dunha maneira moi sinxela: agarrándome ferreamente aos libros de texto; estudaba moítisimo e cheguei a sacar notas extraordinarias; así, co paso do tempo, fun gañando a simpatía da xente, facéndome valer, incluso sentíndome superior aos demais, é dicir, converténdome nun minusválido superválido. Quería ser químico, porque me parecía unha carreira axeitada para exercela sen moitos problemas físicos, mais ao ano seguinte viñen facer 3º a Sarria e tocoume como profesora de Literatura unha rapaza de Monterroso, chamada Araceli Rodríguez. Eu _ digo isto sen ningunha fachenda _, redactaba bastante ben, froito das miñas lecturas de El Progreso _ que xa daquela chegaba á miña casa de Santalla _, redactaba bastante ben e volvía tolas ás rapazas coas miñas redaccións; por todo isto a mentada Araceli díxome un día: “Félix, lo tuyo es la Literatura”. E así che empezou todo.

E logo, Alonso.

_ Éme abondo difícil expresarlo con palabras; foi algo semellante ao que significou Cossío para Miguel Hernández. Lembro nidiamente a Alonso na súa casa de Gil Yuste, en Lugo, aconsellándome decote, agardando coa paciencia de Xob que xurdiran as palabras da miña boca deforme, ordenándome unha e outra vez que repetira. Bueno, ho, este home portouse comigo dun xeito marabilloso, recomendándome as lecturas máis axeitadas, animándome cando me vía deprimido. Eu non teño máis que boas palabras para el. Se tivera posibles, ergueríalle un monumento no corazón de Lugo. Se este home non chega a aparecer na miña vida, seguramente non estaría agora fronte a ti, pois a miña existencia collería un rumbo moi diferente.

Un mindoniense en los 120 años del Barça

18 de Julio , 2019

Hoy hace 109 años que se estrena el primer himno del club catalán, compuesto por Lodeiro Piñeiroa

EL BARÇA CUMPLE este año sus 120 de historia y en ella se cuela con papel protagonista José Antonio Lodeiro Piñeiroa (Mondoñedo, 1868).

Cuando aún faltan tres décadas para acabar el XIX, corre por la rúa Moscas, cerca de O Pasatempo, un chaval al que su familia encauza hacia la carpintería.

Se llama José Antonio y se supone que el oficio es también el de su padre, Benito Lodeiro, o el de alguno de sus abuelos, José Lodeiro, que es vecino de Santo André de Masma, o Ramón Piñeiroa, que hace por la vida un poco más lejos, en San Xoán de Vilaronte, ya en tierras de Foz.

Pero el chiquillo está destinado a las maderas de las batutas. Su madre, Filomena Piñeiroa, lleva en su nombre el amor por la música, aunque el responsable de la nueva vocación es José Antonio Ramos Gasalla, llamado o Refaixeiro, de quien da noticia Andrés García Doural.

Y si Ramos Gasalla lo saca de la ignorancia musical, quien lo pone en el disparadero de hacer carrera entre arpegios es el impresor y músico Hermenegildo Mancebo, que dirige la banda de música de Mondoñedo y que hace del zangolotino un aventajado alumno clarinetista.

Deja Mondoñedo y se integra en el Regimiento de Murcia, de guarnición en Lugo. Luego consigue aprobar los ejercicios como músico de segunda y en tales condiciones reside sucesivamente en Gerona, Figueras y Barcelona, dentro de los regimientos Asia y Alcántara, pasando a músico de primera, y a director de banda, gracias a las clases en la academia del coruñés José María Varela Silvari, abierta en Madrid para tales menesteres.

Y al tiempo que se consolida en su trabajo, envía a Mondoñedo piezas que le reclaman o que él idea, como la del Corpus Christi, o composiciones de gaita para Os Pacheco, y otras formaciones, de Ortigueira.

Pero la anécdota que lo distingue ocurre en 1910, el año en el que el Foot-ball Club Barcelona gana las tres competiciones en las que está inscrito, motivo por el cual en la historia del equipo figura como el año del primer triplete, dicho todo ello en argot actual, puesto que en 1910 nada de tripletes se sabe.

El Barça que preside el alemán Otto Gmelin acaba de ganar el Campeonato de Cataluña, la Copa de los Pirineos Orientales y el Campeonato de España de la temporada 1909-1910 y se quiere festejar con un himno.

El 17 de julio de 1910 se disputa un encuentro en el campo de la calle de la Industria para celebrar la magnífica temporada. Se enfrentan los jugadores del primer equipo del Barça contra los del segundo, y los presentes oyen por primera vez el Foot-ball Club-Barcelona Himno Marcha, así bautizado por Lodeiro, músico de la banda del regimiento de Infantería Alcántara 58, que a su vez es la que lo interpreta.

El 21 de septiembre de 1915, la junta directiva del Barcelona decide imprimir la partitura de Lodeiro y repartirla entre los aficionados en ocasiones especiales para que todo el camp sea un clam, como afirma el himno actual. Éste de Lodeiro con letra de José Albert estará vigente hasta el 25 de febrero de 1923. Su redescubridor es Xabier Andrés Garrote, vecino de Ortigueira, que encuentra una partitura manuscrita para piano entre los papeles de su padre.

El 5 de agosto de 2017, el himno vuelve a sonar en Mondoñedo interpretado por el coro Maestro Pacheco en homenaje a su creador.

Lodeiro financia en su ciudad un Concurso bianual de Músicas Civiles, “coincidiendo con las tradicionales fiestas de los Remedios”, y desde 1936 es titular allí de una calle antes llamada Libertad.