¡Que lo empapelen!

Qué duda cabe. César Vidal es un tipo peligroso. Escribe, tiene ideas propias y certifica una capacidad de trabajo a prueba de Stajanov, ya saben, el minero que extraía 14 veces más carbón que sus compañeros. Y lo peor, habla en la COPE, que es el minarete de la carcundia.
Lo mínimo que merece un personaje así es ser quemado en efigie, como el Rey; ser paseado con el capirote y que abjure de levi, cuando no de vehementi. A conseguir todo ello se apresta la denuncia presentada ante la Comisión de Seguimiento de la Homofobia de la fiscalía barcelonesa, que es el mecanismo más parecido al Santo Oficio que se ha podido colar en el ordenamiento jurídico sin que lo parezca.
Y es que después de disponer durante tantos años de un instrumento tan eficaz para domeñar las conciencias como la Inquisición, es del género bobo tirarlo por la borda sin aprovecharse de sus indiscutibles ventajas uniformadoras.
Si los judíos, nigromantes o alquimistas ya no mueven a persecución porque sus herejías están obsoletas, todavía quedan individuos de igual o parecida peligrosidad, cual es el caso de los librepensadores, incapaces de someterse a otra dictadura que no sea la de sus propios criterios. Y si a ese carácter independiente y rebelde unimos una actividad profesional relacionada con la comunicación encontraremos el prototipo del reo que merece una vuelta y vuelta por la sartén. Ni se imaginan la cantidad de cizaña que un único individuo de estas características es capaz de difundir a lo largo de su existencia. Ríanse ustedes de las plagas de topillos. Mucho peor.
Este abyecto espécimen, como otros de su camada, no sólo ponen en duda la bondad intrínseca de los gustos sexuales no convencionales, sino que son capaces de negar la infalibilidad del papAl Gore, la conveniencia de frecuentar la memoria histórica por Pascua Florida y la transfiguración de Gómez Bermúdez en Azlaiah, el Ángel de la Justicia, aunque haya absuelto a El Egipcio por error.

10 Comentarios a “¡Que lo empapelen!”

  1. jabato

    El omnipotente Z, el ojo cuasiorwelliano que todo lo ve, terminará alcanzando el objetivo que se planteó (expresamente) Fernando VII: quitar a los españoles “la funesta manía de pensar”.

    Y lo conseguirá por la razón de que su intento está mucho más cualificado, a saber: el Rey felón creía erróneamente que todos los españoles pensaban, y por tanto todos necesitaban mordaza, lo que entrañaba un considerable esfuerzo logístico y organizativo.

    El omnisciente Z, por el contrario, es perfectamente consciente de que sólo una pequeña minoría de los españoles sufre el nefasto vicio de pensar, y en esa minoría hay que concentrar los esfuerzos censores.

    A estos viciosos que se atreven a discutir las verdades zapaterianas, los dogmas del progresismo, sólo pueden tener un horizonte de futuro: la muerte civil, causada por el procedimiento de incineración en la hoguera mediática. Como bien dice el Sr. Cora, los métodos del Santo Oficio debidamente actualizados a la era de la cibernética.

  2. Tamarín

    ¡Hay que censurar, Sr. Cora!

    ¡No se pueden decir las verdades que incomodan al Mono, a la Vogue, al Whisky JB, al chaquetero Berrido, a la Zeta y a todos los impresentables, cínicos y mentirosos que nos invaden y dicen que lo del 11-M fue por la foto de las Azores y porque España mandó a los soldados a Irak!

    Y porque el Gabilondo fue el primero en decir, junto con Ibarretxe, que había sido ETA, y luego que había terroristas suicidas, y que nos masacraron porque fuimos a la guerra de Irak.

    Y ahora quieren recurrir la sentencia porque no va con sus intereses. Porque a “El Egipcio” el juez Bermúdez no lo considera “cerebro” de nada, cuando Del Olmo y la fiscal lo señalaron como cabeza pensante.

    Ni se sabe qué explosivo fue el causante de la matanza; pero, claro, salió de Mina Conchita. Lo que dice César Vidal: el cerebro del atentado fue “Conchita”. Y, digo yo, ¿dónde estará Tarzán? A lo mejor está en la selva con los monos.

    Si no hay libertad de expresión, esa que tanto proclaman los sociatas, hasta mi opinión será perseguida. ¡De vergüenza!

    ¡Talante!

    ¿Talante?

    ¡Puaggggg!

  3. Mirandolina

    Joé, boss, menos mal que le pones un toque irónico a la cuestión , porque regresar al sectarismo inquisitorial da mucho asquito, tío.
    No tengo afición a los telepredicadores egocéntricos modelo Losantos, pero MUCHISIMA MENOS le tengo a los salvajes catalanes que le metieron dos tiros en la pata y lo dejaron cojo de por vida. Por si la naturaleza no hubiese sido suficientemente tacaña con él.
    O como las locas que le revientan las funciones religiosas a las que asiste Cesar Vidal, a ver si lo acongojan y le cierran el picorroto.
    Todos esos que, del rey abajo, crucifican cada día a los que piensan diferente porque no comparten su opinión, los que quieren silenciar /censurar para que sólo se escuche LA VOZ DE SU AMO , los sedicentes demócratas que sueñan con los usos marxistas-leninistas de las checas y las cárceles repletas , esos que aún mantienen al icono Fidel en el poster, los sectarios que dividen a la sociedad en dos únicos grupos, los nuestros y los enemigos a eliminar, los que quieren poner sordina a las voces críticas, los neo-inquisidores , amigo Cora, disfrazados de homosexuales, de manjones, de bermejos portuarios, de “intelectuales” almodovarianos del cordón sanitario, de sindicalistas, humoristas, periodistas , desenterradores o ecologistas, toda esa progresía de manual no puede tragar la libertad de expresión porque necesita el silencio de los camposantos.
    No les llega con todas las televisiones menos Antena 3, con todas las radios menos la Cope y Onda Cero, con los dos brazos tontos de la ley, bermejiana y garzoniana, con el grueso de la prensa , las editoriales, los conferenciantes, los escritores premiados y subvencionados por evocar la guerra de nuestros abuelos….No les llega, boss, quieren además las cabezas de los boquirrotos.
    Y el tiempo apremia ya para el Santo Oficio de la zapateridaZ.

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