La visita real

Conocidos los antecedentes y la urdimbre de la política alaui, resulta comprensible que el viaje de los Reyes a las ciudades de Ceuta y Melilla sea utilizado por Marruecos para armar bulla.
Con razones de escaso fuste, o sin ellas, Mohamed VI sabe que durante unos días se le pone en bandeja un argumento de marroquineidad con el que hacerse valer ante su pueblo, al tiempo que posterga otros espinosos asuntos de su gobierno, es noticia internacional, amenaza, vocifera y en definitiva, se da lustre.
Con eso ya se cuenta de antemano.
Tampoco sorprende que la reacción del departamento de Moratinos sea contundente, pero moderada. Al fin y al cabo estamos diciendo que la visita del jefe del Estado viene a pagar una deuda de 32 años sin pisar las dos ciudades autónomas y se nota. Vaya si se nota.
Pero más grave que la reacción oficial de Marruecos ha sido la del senador Yahya Yahya, cuya expulsión de Melilla ha sido reclamada en fechas recientes. Bajo la máscara de la Amistad Hispano Marroquí, Yahya defiende y propaga la tesis de que Ceuta y Melilla son ciudades marroquíes ocupadas, de modo que ahora sugiere al Rey que dé marcha atrás en su visita, porque ya lo dice la sentencia castellana, “rectificar es de sabios”.
Aún así, le ofrece una hipócrita bienvenida “teniendo en cuenta que la hospitalidad y generosidad marroquí es infinita”.
La muestra de lenguaje sibilino se remata con la advertencia de que tal visita traerá graves consecuencias “porque no olvidemos la amenaza terrorista después de que Al Zawahiri citara en sus comunicados a las dos ciudades”.
Frente a todo ello es de destacar la ilusión con la que se espera a los Reyes en ambas ciudades. Nadie está dispuesto a recordar el olvido, sino a agradecer el recuerdo.

Un comentario a “La visita real”

  1. bnvzcxm

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