La calle es mía

Avenida con fecha de caducidad

La República cambió las dedicatorias de las calles. Franco también y desde que desaparece el anterior jefe del Estado, vuelve a hacerse en tandas sucesivas. No es un acto de justicia, es una manifestación del poder; de modo que el único requisito para llevarlo a cabo es que al poder se le antoje hacerlo.

Las excusas, justificaciones o fundamentados razonamientos son los que en cada momento se consideren oportunos. A la República no le gusta que una de las principales calles de Lugo homenajee a una Reina y le pone Libertad, como si Isabel II no hubiese entrado por ella camino del Obispado. Antes lo había sido del coronel Joaquín Cayuela y más adelante se galleguizó a Raíña, lo cual parece que contenta a todos. Segundo Pardo Gil, con consulta abierta en ella, no se fía de que la gente esté al tanto del albur político y durante los años republicanos se anuncia diciendo que atiende en la “calle Libertad (antes Reina)”.

Ahora amenazan con otro ejercicio de poder allí donde el poder es más fácil de ejercerse. Ojalá se viese con más frecuencia en otros asuntos de verdadera influencia en la ciudadanía.

Poco importa que Ramón Ferreiro haya sido uno de los artífices de la pomposamente llamada Ciudad Cultural de Lugo, ni que para ejemplo de reconciliación diese empleo como secretario a un represaliado del régimen, un rojo; ni que figure en las antologías de los poetas vallisoletanos. Vistió la camisa azul y eso lo condena a divinis.

El beneficiado es Raimundo de Borgoña, un francés fichado por Alfonso VI para ejercer de matamoros _ cuidado con lo políticamente correcto _, y hermano del Papa Calixto, el del Calixtino, gran favorecedor de Compostela. Es decir que seguimos como siempre, comiéndonos las papas Santiago.

Un comentario a “La calle es mía”

  1. MIRANDA

    Hola, Boss. Tarde y desde el otro lado del mapa, pero a tiempo de leer la nueva que comentas de la renovación del callejero lucense.

    Vaya, sorprende que sea ese y no otro, es el motivo de mayor preocupación de los lucenses.
    Ni las estrecheces de la crisis, ni la emigración de los hijos más preparados y el retorno al hogar de los que están en paro, ni la subida de luz, gas o impuestos varios, ni los achaques de salud, ni las escuetas pènsiones, ni la estafa de las preferentes….nada, nada nos quita a los lucenses el sueño tanto como descubrir, a estas alturas, que el nombre de nuestra calle se corresponde con un señor que vivió hace 50 años, y por tanto, pertenece a su tiempo y al momento histórico que le tocó vivir, a veces padecer y soportar.

    Viendo la demonización de gente valiosa y ejemplar para su pueblo, imagino que el laborioso equipo del incombustible don Orozco, iniciará urgentemente un estudio exhaustivo de TODOS los titulares de calles, desde los tiempos del rey don AlfonsoX (miratú, primo de FelipeX) hasta nuestros dias, en busca de cualquier conducta desmerecedora de placa callejera.

    Tengo por cierto que entre la realeza, intelectuales, pintores, literatos y hasta el clero puede haber individuos poco ejemplares, y esto le quita realmente el sueño a los lucenses., que no entienden que se cambie vgr. a don Ramón Ferreiro o al Coronel Teijeiro por Carrillo, Largo Caballero, CheGuevara, o Dolores Ibarruri, y otros que ostentan placas frentepopulacheras y tienen muchísimo que rascar y hasta sangre que enjugar.

    La ignorancia de los politicastros que, sucesivamente, alternativamente, han ido cambiando el callejero por puras gónadas, no porque lo pidieran los ciudadanos, y especialmente esa reciente fobia expresa a la palabra España, a su historia y a su ejército, con esa malababa guerracivilista permanente convertida en bandera cuando ya todos los protagonistas de aquella guerra fraticida se han muerto, el hijo del Carnicero de Paracuellos es Rector de la Universidad Complutense y los jóvenes (de)formados por las leyes educativas socialistas no saben ni quien era Franco y sus carreros…parece una tomadura de pelo obligar a los lucenses a imprimir nuevas tarjetas, cambiar los planos y mapas, avisar a familiares y amigos, y en suma, meterse en gastos y trastornos varios absolutamente innecesarios y ridículos. Tantos problemas como tienen que los ocupen y preocupen en estos tiempos procelosos. .

    Y todo porque el PSOE y sus acólitos se han quedado tan absolutamente desnortados, desprovistos de ideas, de líderes, de partido y no digamos de proyecto de gobierno, que tienen que ponerse a hacer pijadas como esta, porque cuando no están escarbando en el franquismo, coceando a la Iglesia, promoviendo el aborto infanticida o alentando la fragmentación de España,NO SABEN QUÉ HACER, PROPONER O GESTIONAR, y se ponen a cambiar placas callejeras. Manda carallo, boss.

    Sinceramente, esperábamos algun gesto más inteligente y menos rancio del sr. Gomez Besteiro, que echa a rodar con un pestazo orozquista que asusta.

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