Decepción y tristeza

La creación del hombre pudo ser así, pero después ya no

Alfonso Ussía, que nunca militó de desafecto, diagnostica: el gobierno de Rajoy es decepcionante en las formas y tristísimo en el fondo. Se supone que es lo propio de administrar miseria. El anterior era espléndido en las formas sobre fondo de castañuelas, y ya ven.

El actual nunca fue la alegría de la huerta y cuando ganó las elecciones con mayoría que llaman absoluta muchos entendimos que lo había conseguido precisamente por eso, porque de él no se esperaban tantos chistes y algo más de seriedad en los comportamientos.

Si por alegre entendemos las juergas de UGT y el dinero público corriendo a espuertas de gamba en gamba, más nos vale que el gobernante sea como Sancho llamó al Quijote, caballero de la triste figura. Ahora bien, salvadas las diferencias entre derroche y austeridad, sí es cierto que al gris del panorama le interesa algo más de cromatismo y a ello se dedicará durante este segundo ciclo de legislatura. Vamos, digo yo, si es que no quiere llegar a la orilla fané y descangallá.

En cuanto a la decepción, todo depende del grado de expectativas con el que partiese Ussía. Algunos entienden que ha metido la tijera muy abajo, y para otros se ha quedado en la superficie. Unos creen que el Estado sigue siendo un señor torpe y gordo, y otros ponen el grito en el cielo democrático apenas se insinúa una disminución en el número de diputados autonómicos. Hay quien vive decepcionado, no con el gobierno de Rajoy, sino con la humanidad entera, quizás porque nace, crece y se desarrolla con el pensamiento de que en este mundo hay un ser superpoderoso que tiene la obligación de darle de todo. Y eso que muchos se dicen ateos convencidos.

¿Decepción? Toda la que cada uno sienta. ¿Tristeza? Toda la que uno crea.

2 Comentarios a “Decepción y tristeza”

  1. Bartolo

    ¿Y usted que cree Cora?

  2. Bartolo

    Porque con su permiso Señor Cora, de lo que habla Ussia es de corrupción:

    http://www.larazon.es/detalle_opinion/noticias/751591/decepcion-y-abatimiento#.UpDoK0D-m2s

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