Un Blocher cerca

Christoph Blocher ya es el político suizo cuyo nombre traspasa las fronteras de la Confederación y rompe la tradicional falta de interés que suscitan los dirigentes helvéticos fuera de su territorio. Las razones son de peso, el partido de Blocher alardea de xenofobia y además ha conseguido el mayor porcentaje de votos que ninguna otra formación política suiza recibe desde el final de la Primera Guerra Mundial.
Su cartel publicitario, con tres ovejas blancas pisando la bandera y arrojando de ella a una cuarta de color negro, deja poco espacio a la imaginación. Gobierne quien gobierne, a partir de ahora los inmigrantes _ el 20 por ciento de la población _, lo van a tener más difícil en los cantones.
La victoria de Blocher coincide con la difusión de ese vídeo del metro barcelonés en el que se ve cómo un energúmeno de 21 tiernos años insulta, amenaza y golpea a una joven ecuatoriana de 17, por el mero hecho de serlo.
Podríamos disimular el paralelismo entre ambas noticias diciendo que en el caso suizo estamos hablando del 29 por ciento de los votantes, y en el español se trata de un único individuo asilvestrado, eso sí, con apariencia humana, urbanita, usuario de las nuevas tecnologías y preocupado de la moda en ropas y peinados.
La disculpa se derrumba si nos damos un garbeo por las páginas web donde han colgado el vídeo y leemos los comentarios de los internautas, pues entonces comprobaremos en algunas de ellas que un porcentaje superior a ese 29 por ciento de los suizos no sólo aplaude al agresor, sino que anima a imitarlo para así limpiar nuestras ciudades. O lo que es peor, abundan personajes con acceso a internet y por lo tanto, con cierto nivel de instrucción, orgullosos de contar entre sus paisanos a matones como el del metro.
Por eso, cuando alguien analice los resultados suizos con pesimismo debería tener en cuenta que puede estar escuchándole un Blocher a menos de cien metros a la redonda.

Comenta