Fiesta, pese a todo

Tenemos un Gobierno tan peculiar que de cara a la jornada de fiesta nacional que hoy se celebra, se ha encargado de divulgar la especie de que no se debe hacer exhibición de uno de sus símbolos más simples y más representativos como es la bandera. Vamos, que si se llega a ser el Día de la Madre, prohiben sacar carritos de bebé a las calles.
Qué tragicomedia tan estupenda se va a poder escribir sobre estos años. Un presidente alérgico al país que preside; otro que pide un referéndum para marcharse sin dejar de chupar del bote; otro, que lo es de un club de fútbol, recomendando a sus jugadores que no suden la camiseta si visten la ídem de la Selección Española; un ministro que dice estar molesto por el repentino y desaforado amor a España que ha detectado entre la población; una ley inminente que autoriza el uso de taladradora en iglesias monumentales, edificios singulares, bloques de viviendas y chalets adosados siempre que alberguen algún símbolo que no les guste.
Un amigo vive en una casa construida bajo el oprobioso régimen de Franco y tiene miedo de que se la tiren. Al fin y cabo simboliza una época en la que también se levantaron edificios y eso está muy mal. No es español.
Si a usted se le ocurre salir hoy con una bandera, por aquello de que es su fiesta, se puede enfrentar a serios problemas. Por lo menos, sepa que el Gobierno no le va a mirar con buenos ojos. Si por lo contrario, decide dedicar este tiempo de asueto a incinerar varios retratos de los Reyes, delante de su ayuntamiento o de la Delegación de Industria, sepa también que su modélico comportamiento de bárbaro iconoclasta va a estar protegido bajo el palio sonsorrado de la crepuscular libertad de expresión, que también atenderá los casos de quienes decidan hacer de cuerpo en la Plaza de San Pedro de Roma, proferir amenazas de muerte a elementos reaccionarios, y no levantarse al paso de una bandera por creerse libres de pecado.
Señores, hoy es fiesta; no jodamos la marrana.

Comenta