Muy conveniente

El presidente sigue cumpliendo a la perfección el plan de encalado “rectifica en cuatro meses lo que has jodido en cuatro años”, lo cual es digno de toda alabanza, pues así reconoce la sentencia popular que rectificar es actitud propia sólo reservada a los sabios.
Aunque se demoró unas cuantas horas después del último atentado, ayer se le han escuchado palabras de enjundia y sensatez que de haberse pronunciado en su momento, nos hubiesen ahorrado más de una trifulca sin sentido, de las muchas que esta legislatura deja en la cuneta.
El caso es que a estas alturas cuesta trabajo interpretar correctamente lo que ZP entiende cuando afirma que es muy conveniente la unión de los demócratas, puesto que hasta su aparición en escena, nadie dudaba de su existencia. Bastaba con el respeto a la Constitución para saber quién estaba por la labor de la convivencia y quién jugaba a romper las reglas en beneficio de sus particulares caprichos.
No hará falta repetir aquí las ocasiones en las que fue el propio Gobierno quien estuvo más lejos de la Constitución. Algunas de ellas todavía en activo.
Claro que es muy conveniente la unión de los demócratas. ¿Qué clase de perogrullada se esconde en la afirmación contraria? Es muy conveniente cumplir el Código de la Circulación y es muy conveniente tener en cuenta la ley de la gravedad antes de arrojarse sin paracaídas desde un octavo piso.
Lo es hoy y lo era hace unos años, cuando no hacía falta decirlo con tanta pompa en ocasiones de solemnidad manifiesta, fundamentalmente porque se presuponía.
Hoy, él mismo se ha visto en la necesidad de recalcarlo ante unos senadores que se habrán llevado una sorpresa de garabatillo al oír las elevadas recomendaciones del presidente.
Dicen que la causa es la proximidad de las elecciones y el empate técnico de las encuestas. Si sólo es eso, es señal de que no está convencido.

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