La extrema boba

En un acto de afianzamiento institucional, el ministro Alonso ha asegurado que ni la extrema izquierda, ni la extrema derecha lograrán poner en cuestión la monarquía parlamentaria española. La firmeza de sus palabras no evita recordar al titular de Defensa que si por ext. iz. entiende las siglas que más se destacan en minar al Rey _ ERC, PNV, IU y ETA _, fue asunto que no le importó a su Gobierno, ni al partido que lo sustenta, para establecer acuerdos, alianzas y negociaciones. En el caso de ERC, esa sintonía les permitió tocar poder con muy escaso porcentaje de votos, incrementar su implantación y desarrollar una actividad antiestatal con fondos del Estado. Una maravilla.
En el caso de ETA, a punto estuvimos de pagarles los atentados, no a través del robo o la extorsión, como es público y notorio desde su creación, sino a través de los Presupuestos Generales del Estado, con partida propia y todo.
Y mientras no se demuestre con hechos lo contrario, la confianza que transmite el señor Alonso es más bien escasa.
En lo que se refiere a la ext. derecha, las siglas son más difusas. Quizás exista algún grupo de mozalbetes neonazis, alentados desde la fosa del Valle de los Caídos, que pretenda cargarse esta monarquía porque no era la prevista, o quizás el ministro vea fantasmas en las iglesias, o en otros espacios de las ondas siderales.
En cualquier caso, las precisiones sobre quienes atentan contra esa Constitución, gracias a la cual existe la monarquía parlamentaria, sobraban, porque no son izquierda ni derecha extremas. Pertenecen a la extrema boba, no tanto por serlo, que algunos salieron bien listos; sino por considerarnos bobos a todos los demás.
Ya nos imaginamos que el señor Alonso recurre a los dos extremos para embadurnar y que todo parezca confuso. Estamos muy electorales y hay que nadar y guardar la ropa.

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