Salsa roja

Ya se intuyen las líneas maestras de lo que va a ser la moda pro Gobierno de aquí a las elecciones. Se va a llevar mucho Aznar con cuernos pespunteados, mucha tele ranglan, mucha derechona, mucho mensaje subliminal plisado y mucho Lacoste rosa. Atención a la basurilla, a los cotilleos y a los invitados que sin venir a cuento son preguntados sobre política. Por ahí se intentarán colar las cargas de profundidad que horaden el casco de los no iniciados, aquellos cuyas preocupaciones informativas oscilan entre las desavenencias matrimoniales de los hijos de la duquesa de Alba, y las juergas de Francisco Pantojo, antaño Paquirrín.
Sería todo un puntazo conseguir que un tipo tan bien plantado como Jesús Vázquez, el novio que todas las madres quisieran para su niño, dijese en horario vespertino que Aznar se equivocó un montón. Con algo así se logran unos efectos publicitarios 50 megatones más demoledores que los del cheque-bebé, y además, mucho más baratos.
Si por un casual otro monstruo televisivo, adorado por el establishment y apellidado Sardá, les recomendase a los niños de un plató, y a los de casa, que no voten a Acebes, sería la repanocha. Un eslogan para hoy y una siembra para el futuro. Va a ser difícil, pero se intentará.
Tampoco estaría mal mezclar unas imágenes de Rajoy con otras de inquisidores en plena tortura. O mejor, de encapuchados. Se repetiría la jugarreta por segunda vez y alguien podría coscarse. Tanto fallo en el telediario es de mosqueo. No obstante, si se emite de la forma más burda, tragan. Casi seguro. ¿Cómo vamos a caer en una manipulación tan gruesa? Comprendan ustedes que ha sido un error.
Queridos lectores, les he mentido. Todo lo dicho anteriormente no son objetivos publicitarios dispuestos contra el PP. Son mensajes ya emitidos.
En descargo de los autores, también hay que decir que cuando lo intentan a las claras _ el vídeo de las JJ socialistas _, les explota en la cara y se queman.

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