La visita de Amedo

Amedo

En julio de 1982 recibo en el despacho a un subcomisario de Policía natural de Lugo que está destinado en Bilbao, a quien acompaña como introductor de embajadores otro miembro del Cuerpo perteneciente a la Comisaría lucense. Era José Amedo y quería ser entrevistado.

En toda mi vida periodística, que ya ha superado los cuatro decenios, es la primera y única vez en la que un policía se pone a tiro de las preguntas de los informadores por propia voluntad y por temas relacionados con su persona, y no con ninguna investigación que lleve a cabo.

En cualquier caso el personaje era noticiable para El Progreso y no fue necesario forzar la entrevista en ningún sentido, pues es evidente que un subcomisario de Lugo contando cómo preside las corridas de toros que se celebran en Bilbao, por ser él la autoridad gubernativa, tiene interés para el lucensismo, y máxime si estamos en julio, con el consiguiente bajón de actividades.

Posiblemente aún no se hubiesen dado los primeros pasos para crear los GAL, ni Amedo tuviese la menor idea del futuro mediático que le aguardaba al paso de muy pocos meses, pero dado el singular comportamiento del subcomisario, ofreciéndose a la pública contemplación de sus paisanos en aquellas fechas, siempre me asaltó la duda de pensar si Amedo hubiese acudido a El Progreso siguiendo una estrategia de tinta de calamar. ¿Cómo va a ser jefe de los GAL un señor que se acerca por su propio pie al periódico de su provincia para largar detalles de su trabajo en Bilbao?

Ahora estamos en otra fase y por eso me vino a la memoria el episodio. Ahora estamos en que a Amedo lo persiguen los medios y él larga de todo porque ha escrito un libro.

2 Comentarios a “La visita de Amedo”

  1. MIRANDA

    Sorprendente que un subcomisario de policía (tal y como son de discretos en el Cuerpo) viniese al periódico de su pueblo para hacerse entrevistar sobre su propia persona.
    Todo lo que vino después, los GAL, los crímenes de estado, la cal viva (que da título a su libro) arrojó luz sobre el tipo de persoeiro que era.
    Ahora vuelve al cañon de luz con la publicación de las memorias de los GAL (imagino que selectivas) diciendo cosas como que Garzón era un delincuente togado y torturador nato, que el Rey estaba al corriente de los GAL…pero uno se pregunta al verlo otra vez en los papeles, ¿en cuánto se quedó la pena de 108 años a la que fue condenado por los GAL?

    Como es natural en un cómplice y copartícipe, justifica los crímenes de estado y la guerra sucia contra ETA porque dice que entonces Francia no colaboraba contra el terrorismo y había muchos muertos y atentados.
    Naturalmente suscribe y avala sin dudas que Mr. X erar Felipe Gonzalez, y lamenta que la Justicia no lo juzgara debidamente, lo cual atribuye al hecho incontestable de que son los políticos los que nombran a los jueces y la Justicia está así sometida al poder político.
    Y también nos recuerda lo ya sabido: el cabreo monumental de Garzón con Felipe Gonzalez, al que ayudó a ganar las elecciones contando con ser ministro de Justicia…para verse relegado y ninguneado en el nuevo gobierno. Nunca se lo perdonó.
    Mecachis, Boss, creo que, sin pretenderlo, estamos haciendo publicidad a este individuo, que sigo sin comprender cómo puede estar ya haciendo vida social si fue condenado a un siglo de cárcel.

  2. jabato

    Lugo ha dado de todo, bueno y malo. ¿En qué categoría metemos a José Amedo?. Yo lo incluyo, sin dudarlo, en la segunda, ya que cometió delitos por los que fue condenado. La lucha contra el delito no puede darse al margen del Estado de Derecho, so pena de asimilarte peligrosamente a aquéllos que pretendes combatir.

    En su descargo puede decirse que fue el único (o casi único) pagador de la factura por un destrozo que causaron muchos. Nunca se esclarecieron (ni se esclarecerán, me temo) las responsabilidades políticas del GAL.

    Es otro episodio de la historia negra de España, una ola más o menos en el mar de sangre al que nos arrastraron unos locos que se decían vascos. Esperemos que esa página negra, la historia de ETA, que ha durado más que el franquismo, se haya superado para siempre.

    Quedan todavía algunos “flecos”, por decirlo de alguna manera, a resolver. Por ejemplo, ¿qué se hace con los 500 terroristas que hay en prisión? ¿Los soltamos, ahora que parece que la violencia ha terminado?. Es una opción. La que desean tanto los recogedores de nueces como los agitadores del árbol.

    Todos ellos se manifiestan diciendo “queremos que nuestros muchachos vuelvan a casa”.

    “Nosotros también queremos que nuestros familiares vuelvan a casa”, piensan para sí los miles de hijos, padres, hermanos, viudas, viudos… de los 1000 muertos causados por los “muchachos”.

    Difícil papeleta.

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