El PNV y ETA se encuentran

Va a ser muy ilustrativo comprobar cómo es que ZP se pone duro con Ibarretxe y blando con ETA, ya que por fin, después de muchas vueltas y vueltas, el PNV y la banda han llegado a la misma conclusión: todo pasa por que los vascos, y sólo los vascos, hablen en referéndum.
No era difícil de intuir desde hace años que los distintos eslabones del nacionalismo podían diferenciarse en el método, pero por fuerza coincidían en el producto final, cual es el reconocimiento del derecho de autodeterminación, una posibilidad no sólo incompatible con la Constitución aprobada por ellos hace treinta años y el actual estatuto de autonomía que les rige, sino también con los principios fundacionales de las Comunidades Europeas a las que pertenecemos y algún otro texto por ahí suelto. Bueno, pues todo eso no son más que paparruchas formadas a partir de papel mojado, dada la alegría con la que se expresan unos y otros, y dada la falta de reacción adecuada para calificar de delincuente a quien tan poco aprecio demuestra por las normas de convivencia.
El tono empleado por Ibarretxe en su anuncio se iguala ya al de ETA, lo que demuestra que el camino andado dio los frutos apetecidos. Cuando este hombre dice lo que dice sin que nadie le advierta de inmediato que está más fuera de la legalidad que El Solitario, es señal de que los comunicados de la banda han educado nuestros oídos de forma que Euskadi y España parezcan realmente dos estados soberanos tratándose de tú a tú y arreglando sus pequeñas diferencias.
Por eso, al conocer que el presidente de la parte española le va a hablar al otro muy clarito sobre la Constitución y sus límites, nos preguntamos de qué le hablarían a ETA durante las negociaciones, y de qué charlarán en un futuro, si como parece, es su intención retomarlas en cuanto resuelva qué va a hacer de su vida a partir del próximo marzo.
Sin caer en mayores delitos, a lo mejor los convence a base de cheques-bebé y becas como las de Chaves.

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