Hurto famélico

Muchachos en pleno hurto famélico

En estos últimos días ha reverdecido una de las polémicas más pérfidas que imaginarse pueda, cual es la de juzgar comportamientos de acuerdo con la etnia o el nacimiento de cada cual, es decir, racismo en estado puro.

No serán necesarios grandes esfuerzos para insistir sobre la malignidad de ese razonamiento, cuyo mero enunciado repugna al más elemental ejercicio de inteligencia. Pero sí es cierto que de tanto combatir el obvio error de la xenofobia, descubrimos ahora habernos pasado de frenada, pues alguien ha descubierto un coladero por donde transitar impunemente con delitos de variada especie que pretenden disculpar si los cometen ciertos colectivos, o en ciertas circunstancias.

Cuando a principios del siglo XIX el criminalista alemán Paul Anselm von Feuerbach, el abogado de Caspar Hauser, expone su teoría del hurto famélico como eximente de delito, se estaba refiriendo a otra cosa. No a que se abra la puerta para que bandas de inmigrantes formen sociedad con el fin de delinquir, o que sindicatos de residentes arrasen los anaqueles de un establecimiento amparados en lo mal que está el panorama. Es algo tal elemental que duele comprobar la necesidad de comentarlo. Tan inadecuado es condenar a un inocente por ser de una etnia, como absolver a un culpable por serlo también.

Paco Roque, juez municipal de Celanova, lee a Feuerbach y siguiendo su costumbre de versificar las sentencias, dicta en una ocasión: “Resultando hecho probado / que este rapaz ha entrado / en el ajeno cercado / para hurtar manzana y pera / impulsado de hambre fiera / o de apetito atrasado. / Considerando en conciencia / que la gástrica impaciencia / no admite ley ni razón / según firmemente creo / dicto esta resolución / absolviendo sin pena al reo”.

2 Comentarios a “Hurto famélico”

  1. Bartolo

    Bob Dylan que podría ser descripto como un “cantante de protesta”, sin embargo parece que su influjo se extiende a los tribunales de EEUU donde es frecuente que jueces y abogados citen versos de sus poemas en sus sentencias y argumentos.

    Ningún otro músico ha sido tan citado en los tribunales como él. Desde los estrados más altos -la Corte Suprema de Justicia- hasta las aulas de clase donde se forman los futuros abogados, sus textos son usados “para comentar los descarríos de la ley”. Sus canciones de protesta emblemáticas, como The Times They Are A-Changin’ y Blowin’ in the Wind inspiraron primero a quienes salían a las calles por la paz y los derechos civiles. “Sus baladas más potentes, The Lonesome Death of Hattie Carroll y Hurricane, inspiran hoy los «relatos jurídicos» de nuestra época, al mostrar hasta qué punto la música es capaz de expresar una idea”, dice Carol J. Williams, la autora del informe.

    bases de datos jurídicos en búsqueda de canciones citadas en las actas de tribunales estableció un top ten: Dylan quedó a la cabeza con 186 citas, lejos delante de los Beatles, con 74, y de Bruce Sringsteen con 69. Luego viene Paul Simon (59). Woody Guthrie (43), los Rolling Stones (39), los Grateful Dead (32), Simon & Garfunkel (30), Joni Mitchell (28) y R.E.M. (27).

    “Subterranean Homesick Blues”, que figura entre sus diez grandes éxitos, es la más citada en media docena de fallos de las cortes californianas, y dos versos de ese tema, usados a fin de dar a entender que no es necesario un perito para demostrar algo evidente a los profanos: “You don’t need a weatherman/To know which way the wind blows” (No hace falta un meteorólogo / para saber de dónde sopla el viento).

    Un juez de Seattle, Robert Lasnik -que era joven en los 60 y fan de los temas de Dylan, y que según Los Angeles Times, “citó extractos de Chimes of Freedom (1964, Campanadas de Libertad) en un caso en el que estaba en juego la legalidad de un arresto sin procesamiento y de The Times They Are A-Changin (1963), grito de guerra del Movimiento por los derechos cívicos, en un juicio que hizo historia, en el que un empleador que quiso excluir los anticonceptivos de un plan de seguro médico fue condenado por discriminación sexual”.

    No me extrañaría ver un dia sentencias con un poema de Joaquín Sabina.

    http://youtu.be/E7sQVNgS1b4

  2. SEito

    Será cosa de tomar la justicia por la mano de cada uno, en base a tener hambre de justicia, porque sabido es, que si se lo pides al propietario, no creo que te lo niegue, dada las cantidades de fruta podrida cada a pie de árbol por no recogerla nadie .
    Extraña de todos modos si es la resolución, porque al menos, debería condenar al inculpado a eso, a dejar limpia la cortiña o huerto .
    Temblando estoy con esa otra moda de modernez actual, proclamando el derecho de los animales, como bandera para sentar el culo en parlamento de cualquier tipo. Porque sin darnos cuenta surgirá la plataforma de la memoria histórica correspondiente y ya veo a La mona Chita o a su primo King Kong en efigies por todos los correanimales que se formen en jornada ad hoc, que no será la de San Antonio precisamente .

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