Catálogo de prohibiciones

A la vista de la indignación con la que algunos miembros del Gobierno reaccionan ante las críticas o las preguntas que se les dirigen, los ciudadanos verían con agrado la promulgación de una serie de prohibiciones que les sirvan para saber a qué atenerse. Así, por ejemplo, se debe prohibir:
1.- Especular sobre las repercusiones en España de la crisis hipotecaria; hablar de las subprimes o de la madre que las inventó. Se alteran los mercados sin necesidad.
2.- Preocuparse por el estado de las relaciones entre el Gobierno español y el del imperio norteamericano. Es una patología. Para combatirla se recomienda a la población interesarse por el cambio climático, es decir, comentar en familia si el fin de semana va a llover o no.
3.- Preguntar por las conversaciones entre el Gobierno y ETA. Son cosas de ellos. Querer saber si rompen, o si se siguen viendo, es puro cotilleo. Para eso están las teles.
4.- Reconocer públicamente que Sánchez Dragó es un tipo cojonudo. ¡Pero si no da ni fútbol! (Nota.- Se podrá ponderar al escritor, pero sólo en la intimidad y en catalán, como Aznar).
5.- Hablar castellano en los medios públicos de Cataluña. No vaya a ser que alguien lo aprenda.
6.- Unir en una misma frase los términos Afganistán y guerra. Afganistán ha de aparecer siempre al lado de expresiones como bikini, misión de paz, cocacolafresquita, moda ad lib y senderismo. Quien hable de guerra en aquel territorio está equivocado. ¡Por mis muertos!
7.- Hacer oposición por hacerla. Es de irresponsables.
8.- Criticar a los que queman banderas de España o retratos del Rey. Desde tiempos de la Inquisición aquí se ha quemado de todo.
9.- Objetar ante la imposición de la EpC. ¿Y si les da por objetar las Matemáticas o la Física?
Y ya, de paso…
10.- Hablar por el móvil en estado ebrio.

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