Papa rojo y negro

Benítez lo sabía

El Papa siembra la duda sobre la calidad cristiana de las opciones políticas, puesto que él se autoproclama, si no de un partido, sí de una ideología o tendencia. Jamás he sido de derechas, ergo, soy de izquierdas, una declaración que ha sorprendido a todos, no porque se haga en esa dirección política, sino simplemente porque se haga.

A ella le acompañan otras muchas de tinte sociopolítico, costumbrista y estructural, como es su apuesta por concederle el mismo papel a la mujer que al hombre dentro de la Iglesia _ que está al caer _, su consideración de los homosexuales como heridos sociales y otras apreciaciones que en su día fueron bandera de movimientos considerados heréticos frente a la inamovible ortodoxia vaticana, que no lo es tanto, por lo que se ve.

Está claro que al Papa le gusta más hablar del mundo que de la doctrina, la teología o la fe. Vamos, como a cualquier líder. Sus palabras han sido recibidas con alborozo por quienes menos apego han sentido nunca hacia el Vaticano y sus competencias, lo cual nos lleva a pensar que si tanta alegría les provoca no va a ser porque a partir de ahora intuyan un futuro esplendoroso para la institución, sino porque a lo mejor la consideran ganada para su causa, o mejor todavía, camino de la desaparición.

A Francisco, el Papa negro en clave jesuita, el Papa rojo en la política, le corresponde ser el último de ellos, según los textos malaquinianos. Quizás no lo sea, pero sí que es el primer heredero de san Pedro en tenerse de izquierdas, cuando todos creíamos que los papas en ese terreno eran asexuados, como el Espíritu Santo. Un auténtico Papa de gauche divine.

En Esquerra Republicana de Cataluña están encantados. A partir de ahora, antes de cada Comité Nacional, van a celebrar la santa misa, ¡con vino del Penedés, escolti tu!

2 Comentarios a “Papa rojo y negro”

  1. rogelio quiroga

    No sé que pensar acerca de este Papa. A lo mejor es que no debo pensar nada sobre el papado. Si se suele decir que ‘por la boca muere el pez’ y ‘olvida lo que digo y fíjate en lo que hago’, deberemos admitir que este Papa tiene mucha boca y muchos gestos. No me parece ni bien ni mal, ni todo lo contrario. Pero esta conducta papal les marca el camino a su (sus) sucesor (sucesores). Personalmente, a mi me gustaba mucho más Benedicto Ratzinger que Francisco Bergoglio. Incluso por el gesto dimisionario del primero, que para eso si que había que tener un par de pelotas, con perdón. Ese sí que fue un gesto revolucionario y no el de llevar zapatos corrientes y desgastados. Eso de los humildes zapatos y de la cruz pectoral modesta me parece teatrillo intrascendente. Pues, ¿qué pensaríamos de su eventual sucesor (el dia que lo tenga) si le diera por retornar al armiño y a los elegantes apartamentos vaticanos? ¿Que es un facha capitalista?

  2. Bartolo

    Inconvenientes de elegir como representante de Jesus de Nazareth a una persona normal, que insiste en ser contemporáneo, y defiende el ascenso de la mujer en la Iglesia, o sea, que puedan decir Misa, implicarse en las cosas de la Iglesia, y procura entender problemas tan graves como el aborto, y otros que sólo tiene la gravedad que le quieran dar los curanderos de almas, como el matrimonio gay y el control de la natalidad por medio de anticonceptivos.

    La labor titánica de la reforma de la Curia y de emprender reformas en el Banco Vaticano parece que tiene pocos seguidores, y va a tener sumas dificultades para tender puentes entre el Papado y la época actual.

    La prueba es la interpretación que se da a su afirmación de que nunca ha sido de derechas, en absoluto ha dicho que fuera de izquierdas, pero en base a aquello de “o estas conmigo o contra mi”, si no se considera de la derecha que cree que el pobre es pobre porque es un vago que no sabe cuidar de si mismo, hay quien cree que se equivocó la Paloma al elegirle, que Satanás la cambió por la de Alberti.

Comenta