Urge la EpC

Necesitamos como el comer esa nueva asignatura donde se reinventa el mundo a gusto de los paletos. Necesitamos que se nos eduque en los nuevos valores porque de lo contrario no vamos a entender nada de lo que pasa. No podemos vivir ni un día más sin comprender cómo es que la delincuencia se ha encaramado a los despachos donde se ordena que la policía haga la vista gorda ante la comisión de ciertos delitos.
Deben educarnos a fondo para poder destilar en toda su grandeza la esencia sublime de una ministra que justifica a quienes se oponen a la ley y ataca con rabia renegrida a quienes la defienden.
Sin duda serán precisas clases intensivas para ver en el niño estudioso y responsable al personaje idóneo contra el que dirigir las burlas de sus compañeros, que tendrán vía libre para llamarlos gafitas cuatroojos, capitán de los piojos; la ilusión de muchas generaciones de educandos, como se sabe.
Pero sobre todo, reconforta el cuerpo y acrecienta el espíritu conocer qué intrincados caminos han de seguirse para ser al mismo tiempo diputado del PSOE, presidente de la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, formador de profesores de Educación para la Ciudadanía y habilidoso con el cazo, sin caer en las redes de la prevaricación, la amoralidad y la sinvergonzonería.
Han de ser enseñanzas provechosas para cualquier ciudadano _ no sólo para los infantes del futuro _, acceder a todos esos conocimientos que hasta el momento formaban parte del ideario de los randas, manilargos y mangantes, y que ahora, en virtud de novedosas pedagogías, puede estar al alcance del hombre de la calle, del concienciado en políticas y del servidor público.
¿A qué seguir el modelo de Pericles, a qué ser socrático o platónico, si en el nuevo sistema todo se comprende y todo se bendice?
Urge que todos nos empapemos en ese nuevo amanecer de la ideas, porque da la impresión de que esto va a ser jauja.

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