El Rey, siempre provocando

Nadie se explica cómo se les pudo ocurrir a los Reyes viajar hasta Gerona y una vez allí, inaugurar el Parque Científico y Tecnológico de la Universidad como si tal cosa, aparentando tener autoridad y representación suficiente para ello.
Eso a los independentistas les provoca un montón y así no es extraño que los quemen en efigie al modo inquisitorial, gracias una fotografía puesta del revés, como la crucifixión de san Pedro. ¿No saben acaso que ellos representan la monarquía constitucional y el Estado?
¡Qué barbaridad! ¡Qué falta de respeto hacia el independentismo! Van como van y luego pasa lo que pasa. Menos mal que ahí tenemos a la ministra de Administraciones Públicas, doña Elena Salgado, para que desde su superior criterio, nos explique, a los Reyes y a nosotros, todos los errores cometidos, por ver de no repetirlos.
Sostiene Salgado que es muy grande en estos lares la falta de respeto, convivencia y normalidad en actos donde la impronta natural de la bestia que llevamos dentro da rienda suelta a sus coacciones y bravuconadas pirómanas. Ella se refiere a Alberto Fernández, el dirigente del PP que fue amenazado de muerte durante la Diada, pero para el caso es lo mismo, porque tanto Fernández como los Reyes estaban pensando en esos momentos en Felipe V, en la indisoluble nación española, en la Marcha Granadera, en Gasol saltando por los aires, o en Iniesta marcando frente a Islandia. Se les veía en los ojillos que de independentismo o de Diada, nada de nada.
Así que ya lo sabe el jefe del Estado. Más respeto para quienes tratan de troceárselo, que el mismo derecho tiene él en procurar mantenerlo unido, que otros en hacer partijas. Y cuando se huela que le van a levantar una pira, pues nada, él se da el piro. Con mucho respeto, eso sí.
Y a Fernández, ídem del lienzo, que nadie amenaza de muerte si no media una provocación en toda regla.
No sé qué haríamos sin Salgado.

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