Una ONU paralela

¿Puede haber algo más patético que un país, región o territorio haciéndose pasar por un estado que no lo es?
Se nos ocurren dos respuestas inmediatas. Sí, el estado al que pertenece y lo consiente, y el trastornado que se cree Napoleón.
Esta vez la cosa va de deportes; en concreto, de fútbol-sala y de dos federaciones de dudosas competencias, la Unión Internacional de Futsal (UEFS) y la Asociación Mundial de Futsal (AMF), cuya especialidad consiste en organizar eventos entre selecciones con tal que paguen el canon de rigor. Y como a putas y a ladrones nunca faltan aficiones, este fin de semana han reunido en Mendoza (Argentina) a quince selecciones entre las que se encuentra la catalana. Si en todas ellas concurren las mismas circunstancias que en ésta, se trata de equipos formados al margen de las respectivas federaciones nacionales oficiales. Es decir, una ensalada de intereses donde confluye lo mejor de cada casa.
Por lo que se escucha a los especialistas, el trapicheo es de tal calibre que usted mismo y cuatro amiguetes pueden organizar la selección nacional de su pueblo, pagar la tasa y jugar contra Rusia, un suponer.
Lo espasmódico del tinglado sobreviene al comprobar que el pagano de tan brillante pantomima es la propia Generalitat de Cataluña, encantada de que sus nois vistan la elástica de selección nacional y se midan en patadas con otros que dicen ser de Italia y Paraguay. Qué guay. Ya se imaginan los titulares del lunes en la prensa catalana: “Cataluña acaricia el milagro al empatar con el estado soberano de Brasil (3-3)”. Eso no se paga con dinero. Eso es lo más grande que te puede pasar en la vida. ¡Empatar con Brasil!
A los que se creen Napoleón se les suele recluir. Y si no son peligrosos, ni eso. Ellos pueden vivir felices en su particular Santa Helena. Para los que se creen estado podría crearse una ONU paralela, no oficial, donde se reunirían hasta las tantas, resolución va, resolución viene.

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