Toda una vida

El pueblo venezolano vivía sumido en un gran déficit democrático. Resulta duro reconocerlo, pero era así. Su Constitución le impedía que los presidentes pudiesen prolongarse en el poder más allá de dos reelecciones, es decir, tres mandatos mondos y lirondos. ¡Qué error! ¡Qué cortapisa! ¿Cómo se pueden poner límites a la voluntad popular?
Afortunadamente para los venezolanos les ha venido a ver un ser providencial como es Hugo Chávez, que sólo piensa por y para el pueblo, y de ahí que les aleccione con filípicas de siete y más horas de duración. ¡Lo que se pueden ahorrar ellos en cine y somníferos!
Este amoroso padrecito de cálido verbo y rostro interminable ha decidido que el pueblo tenga mucho más poder. A partir de ahora, si los votantes quieren, su presidente podrá reelegirse una y otra vez, sin límite alguno, hasta que le dé la pájara. Y eso se va a llamar Poder Popular. El PP para el nene y la nena.
En estas cavilaciones andábamos hasta que el PSOE nos advirtió días atrás sobre la deriva autoritaria de este buen hombre. Gracias a ello hoy podemos sospechar que las intenciones de Chávez no van tan encaminadas a favorecer la fortaleza política de los venezolanos, como a perpetuarse él como caudillo vitalicio. ¡Uff! ¡De la que nos hemos librado! A punto estuvimos de equivocar el juicio y de lanzarle loas inmerecidas que luego tendríamos que comérnoslas con patatas una a una.
La verdad es que el proyecto puede confundir a cualquiera, pues además de la creación del Poder Popular, que ya suena la mar de bien, Chávez se atreve a sentar las bases del socialismo del siglo XXI, que es algo que se estaba echando en falta, aunque nadie sospechaba que iba a ser Chávez el nuevo François Babeuf, capaz de arrostrar tamaña empresa.
Con un tipo tan enrollado y tan trabajador, el pueblo puede encarar el futuro con optimismo, pues tiene un presidente que le va a durar toda la vida.

Un comentario a “Toda una vida”

  1. rusztowania fasadowe

    Gotchya point, kinda brilliant work you’ve done here ;) .

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