Cerrado por calor

Es agosto y hace calor. Nos lo decimos unos a otros, como si buscásemos confirmar una impresión dudosa. ¡Qué calor hace! Nos lanzan como saludo. Y respondemos variando el orden de las palabras para aportar alguna novedad a la conversación: Sí, hace calor. A continuación, el que ya ha leído los periódicos añade: Es africano. Lo cual no es del todo correcto, pues sería africano cuando estaba en África; ahora es totalmente europeo. No se para, añade un tercero. Curiosamente es el mismo que ayer dijo la misma frase para referirse a una brisa fresquita que se había levantado al anochecer; con lo cual deducimos que alude al movimiento de rotación y traslación de la Tierra, porque no se para nunca, ni con frío, ni con calor. Debemos estar a 39 grados, se escucha en el grupo al más científico de los contertulios, un hombre de extrema sensibilidad térmica que es capaz de distinguir entre los 38 grados y los 40. Eso si no llegamos ya a los 40, matiza una señora embutida en un pareo de flores. Ya decía yo, entre los 39 y los 40. Esto no debe ser bueno para el cuerpo, es una nueva opinión que suscita variadas intervenciones. Entre ellas destaca la de quien afirma que ni un frío extremo, ni un calor sofocante son buenos para el cuerpo. Y es entonces cuando surgen las mayores discrepancias. ¡Jesús! Yo prefiero cien mil veces el frío a este calor! Nuevamente nos llevamos otra sorpresa, pues quien así opina había exclamado días atrás: ¡A ver cuándo demonios llega el calor! La charla no puede avanzar sin que alguien aporte una comparativa geográfica: Hace dos años estuvimos en Chipre y aquello sí que era calor. Intervención que molesta a otros de los presentes, pues da la sensación de que sólo ellos conocen las altas temperaturas por ser turistas accidentales en tierras chipriotas. Quita, quita; allí por lo menos hay mar. Para calor, el de Sudán, que ya el propio nombre lo dice. ¿Y durará mucho esta ola? Han dicho por la tele que todo el fin de semana. ¡Qué barbaridad! Deberían controlar más el tiempo, como hacen en China con la lluvia. Eso, y dar 2.500 euros al que sude.

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