Monsieur Veto

La actualidad navarra hay que seguirla reloj en mano porque da más bandazos que la moneda argentina en época de inflación. A estas horas de la mañana, Pepe Blanco les está diciendo a Puras y a los suyos que se olviden de gobernar con Nafarroa Bai y que se dispongan a ejercer una oposición útil y constructiva. El jefe veta el pacto con los nacionalistas, y mira que le cuesta, pero después de darle muchas vueltas, concluye que es lo mejor… para él.
De nada vale que hayan perdido en Galicia y ahora gobiernen con el BNG. Ni que hayan perdido en Cataluña y también tengan la Generalitat con ERC; dejando en ambos casos a los ganadores, PP y CiU, con tres palmos de narices. En Navarra no puede reeditar la misma pirula a UPN, porque allí, sus futuros socios coquetean con ETA y con sus planes anexio / indepen / separatistas, lo cual les dejaría sin el discurso serio y sosegado que se pretende para las generales, que es distinto al de las autonómicas.
Puras y los suyos, que se mueren por pillar cacho, podría decir entonces: Pero querido secretario de Organización, si vosotros mismos os habéis sentado, no con Na-Bai, sino con la propia ETA y habéis hablado de todas estas cosas a calzón quitado, ¿por qué regla de tres no vamos a poder pactar nosotros con unos señores, que en todo caso, sólo tienen el defecto de ser panvasquistas? Y a continuación, ante la sombra de unas nuevas elecciones que espantan sólo de mencionarlas, se escuchará de nuevo aquello tan bonito de “la voluntad de los navarros y las navarras”, que como ocurre con la de los gallegos y los catalanes, nunca se averigua hasta que ZP pronuncia la última palabra.
A Luis XVI le llamaban monsieur Veto, porque dijese lo que dijese la Constitución, él se reservaba la posibilidad de vetarla. Le cortaron la cabeza, pero no por ello han cambiado tanto las cosas.
En última instancia, esta columna se autodestruirá a las tres horas, pues vaya usted a saber lo que pasará.

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