Que viva Iberia

Aunque sólo sea para contrapesar tantas voces que a diario animan a la resta, reconforta leer que por la privilegiada cabeza de Saramago circulan ideas que apuestan por la suma.
En su visita a Lisboa, el escritor afincado en Lanzarote les ha suministrado a sus compatriotas portugueses un buen solomillo de carnaza informativa con el que entretener el verano mientras ven romper las olas del Atlántico contra sus largas playas.
La aventura no es nueva, pero como tal se entiende cada vez que vuelve a la polémica. En esta ocasión se formula en tres actos. En el primero, Portugal se concibe como una comunidad autónoma similar a las ya existentes en la península. En el segundo desaparece España y en el tercero, surge Iberia como confederación de todas las comunidades existentes, sean naciones en aroma, o en rama.
Como Saramago es muy listo y conoce de antemano las dificultades de su ordenación del territorio, ni siquiera le da carácter de propuesta, que eso queda para los políticos. Él, como buen fabulador de historias, habla de profecías. Será así en un futuro, pónganse como se pongan.
Y de momento, claro, los portugueses se han puesto de morros, porque eso de perder el estatus de la independencia, aunque sea a cambio de que España se diluya en la sopa ibérica, es muy fuerte, sobre todo si te pilla en chancletas paseando por el Algarbe.
Cosas de escritores, dicen algunos; inadmisible, gritan otros. El caso es que aquí no hay día sin que se hable de fronteras y territorios, como en los mejores tiempos. Y si no, que se lo pregunten a Imaz e Ibarretxe, que tienen a los vascos en un sinvivir.
El futuro presentido por Saramago, si lo sabemos hacer bien, tiene una ventaja considerable sobre el presente. A poco que nos coordinemos, cada año ganará Eurovisión uno de los nuestros, como ahora pasa con los países del Este.

2 Comentarios a “Que viva Iberia”

  1. SEito

    Imaz ya SE COLOCÓ y los demás esguimos reconfortándonos en los días de Julio sin BitáCora,con las de otros Años.Con raciones de buen humor.
    ¡ Pelúdez al Poder ¡.

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