El tirón de Mariano

De todas las comparativas que se establecen entre el presidente y Rajoy tras su paso por el programa de las preguntas, hay una, la de la audiencia, que en la Moncloa debería preocupar por encima de las otras.
Si ZP logró sentar a 5.834.000 espectadores delante de la Primera, MR atrajo a 6.338.000, y en esa diferencia de medio millón se movió la cuota de pantalla desde un 30 a un 34 por ciento. Por menos de eso en alguna cadena se cargan programas y presentadores.
Todo lo demás, excepto el número de respuestas contestadas, son apreciaciones subjetivas de acuerdo con los gustos de los espectadores. Ni siquiera las encuestas inmediatas de internet, donde Rajoy está recibiendo votos a favor en una proporción de 70 a 30 por término medio y creciendo, son más graves que el dato de la audiencia, porque ya se sabe que internet está ganada por los críticos.
Las intervenciones de Rajoy estuvieron en la línea que viene exponiendo a lo largo de la legislatura y que se articulan de forma más concreta y brillante en los dos o tres discursos ante el pleno del Congreso. Tengo una pregunta… es otra cosa; es televisión y la televisión se mide en audiencia.
El líder del PP aprovechó la circunstancia para rechazar los ataques recibidos hace meses, cuando el argumento era que la política antiterrorista correspondía al ejecutivo y que al resto, oposición incluida, sólo nos quedaba aceptar y apoyar. En aquella ocasión no se dijo, o al menos no llegó a nuestros oídos, que por esa regla de tres habría que aplaudir y callar ante casos como el GAL, fruto de la política antiterrorista de un gobierno. Parece tan obvio que aún estarán lamentándose de no haberlo pillado antes.
En un punto hemos podido escuchar a uno y a otro las mismas intenciones, cuales son la recuperación del consenso básico exigible. Y no es poca cosa que hoy ambos ya coincidan en considerarlo roto.
Ánimo pues, y a ver si nos dan una alegría.

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