A ti sí, a ti no

Las ansias infinitas de paz comienzan a dar sus frutos. Si usted es catalán, o del PSOE; si ha dicho alguna vez en público que hay que dialogar con la banda, si no pertenece al Foro de Ermua, a Basta Ya, o a la Asociación de VT, si suele hablar de Euskal Herria y no del País Vasco, o si no ha sido pillado nunca tarareando el himno español, usted tiene ciertas probabilidades de no caer acribillado por las balas de ETA. Pero tampoco se haga muchas ilusiones, porque si tiene la desgracia de quedarse dormido en la T-4, o de pasar cerca de un objetivo etarra, de nada le valdrán todos esos detentes porque las ondas expansivas provocadas por 170 kilos de petardos, de momento, no distinguen de ideologías, pues su comportamiento es manifiestamente aleatorio.
Tras la aparición de este nuevo pliego de condiciones para acceder a las plazas de represariados por ETA, la perversidad intrínseca del PP le ha llevado a pensar que podría tratarse de un privilegio obtenido por el Gobierno a raíz de sus negociaciones con la OTN (Oficina de Tiros en la Nuca), y no de un favor graciosamente otorgado por ella. El antecedente de Perpignan habría pesado a la hora de establecer tan repulsivas conclusiones.
Muy al contrario, las medidas de gracia responden a un estudiado Plan Pons, belleza en siete décadas, que se irá desgranando a medida que la OTN lo considere oportuno. Ora los catalanes, ora los del PSOE; más tarde, el condado de Treviño y para Navidades, los de Coalición Canaria, si se han portado bien.
A los que hemos sido malos nos traerán carbón y cloratita, como siempre.
Ya dijo ayer Permach que “nos guste o no nos guste, ETA es una organización armada” y hace lo que todas ellas hacen, matar. Si fuese una organización científica descubriría la vacuna contra el virus del ébola; pero qué le vamos a hacer, es armada y mata como el ébola. Eso sí, cada día se está poniendo más tiquismiquis y selectiva.

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