FG lo ve negro

Analicemos las palabras de González: “Hay un clima de crispación que empieza a calar en la sociedad”. Cierto, aunque al utilizar ese término, se da a entender que necesariamente la alteración del ánimo conlleva una percepción falsa de lo que ocurre. Y aunque así suceda en algún caso, creemos que se acomoda mejor a la realidad definirlo como de indignación, por considerar unos que el Gobierno vulnera con su actuación pactos, leyes, programas y consensos, y por entender los otros que está facultado para hacerlo y no se le debe reprochar.
Y añade: “No hay ninguna razón seria para la crispación/indignación”. Falso, al menos a ojos de unos y otros, sí la hay.
Y agrega: “Se trata de un invento de los políticos para hacer una política desapegada de la ciudadanía, que tiene como efecto que se rompan los consensos que han acompañado los éxitos de la democracia”. Posiblemente cierto, aunque de ser así, el reproche va dirigido únicamente al presidente del Gobierno.
Y continúa: “Parece que estamos en un debate político prebélico”. Sólo se confirmaría si por desgracia ése fuese el final del camino. La gravedad del reconocimiento la suaviza FG al decir “parece”. Sin bajar por ello la guardia, debemos pensar que han de producirse cambios en la situación mucho antes de que la frase adquiera tintes proféticos.
Y prosigue: “Todos los conflictos históricos empiezan por palabras gruesas”. Algunos ni las necesitan, pero si hemos de darla por buena, el pronóstico es aterrador, porque las palabras gruesas ya son de circulación diaria.
Y finaliza: “Parte del encanto del ensayo español era haber superardo eso (las descalificaciones)”. ¿Parte? Lo era todo, señor González, porque sin ese espíritu de sensatez, buena vecindad y convivencia, ¿qué proyecto de país puede plantearse? ¿Qué ensayo ni qué rabos de gaita?
En resumen, FG lo ve negro zaino, pero quien más puede hacer por aclararlo cree que estamos mejor que no sé cuándo y que vamos a estar mejor que no sé qué después.

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