Leguina asoma

El 30-D acabó por desinflar el globo y el personaje ha perdido interés hasta para la entomología. Lo que no ha perdido es poder, ni ansias por utilizarlo en promoción de la izquierda abertxale.
Cómo no estará de diáfano el asunto, que las críticas más acertadas no se las lanza ya la oposición, sino un correligionario; eso sí, de pluma y peso, que no de peso pluma.
El análisis de Joaquín Leguina sobre la situación a la que nos ha llevado es la mayor bomba dirigida contra ZP que cabría escuchar ahora, en la antesala de las elecciones. Y no tanto por quien la lanza, sino por lo que lanza.
Pues su contenido es, entre otros asuntillos de menor enjundia, la descalificación del candidato socialista a la alcaldía madrileña, la de ZP como presidente del Gobierno y líder del PSOE, la asunción de la responsabilidad proporcional en mal entendimiento con el PP y la destrucción del Estado sin saber a qué otro Estado nos dirigimos.
Añadiremos que los reproches aderezan otro más, el de haber prescindido de los barones del partido, “que por muy viejos y gastados que estemos, algo podríamos aportar”.
Quizás Leguina y el resto de notables, que no son pocos, pensaron que con la llegada de sus siglas a la Moncloa, serían llamados en cualquier momento a altas responsabilidades Grave error de cálculo, porque los nuevos inquilinos de palacio se bastan y se sobran para hacer su santa voluntad y en absoluto aprecian la cercanía de ojillos escrutadores, mentes preclaras, sabias consejas, dilatadas experiencias, expedientes intachables ni senados tutelares. Ahora ya lo sabe y así lo ha dicho con claridad meridiana en casa de los Luca Tena, como lo narraría una crónica social.
Se descarta que el señor Sebastián, si algún día alcanza las mieles, llame a su lado a don Joaquín. E incluso, que el señor Leguina sea llamado a ningún despacho actual para nada. Él ya sólo espera a mayo y a que se asuman responsabilidades.

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