Teoría del caos

Aragón, Valencia y el País Vasco ya están a la cola del archivo salmantino para llevarse sus papeles en cuanto lo haga Cataluña. Puede ser un espectáculo precioso, sólo comparable al protagonizado por Cirilo de Alejandría entrando a saco en la biblioteca tras despellejar a Hipatia. Un espectáculo digno de esa alianza de civilizaciones tan del gusto de Zp. ¿Qué coño de alianza si no es capaz de mantener la unidad de un archivo?
De la inmensa paletada que se avecina sólo nos pueden salvar dos circunstancias. Una, que la valla del alcalde charro Julián Lanzarote se convierta en muralla infranqueable defendida por miles de ciudadanos al grito de “antes muertos que chuleados”. Y dos, que el Gobierno vuelva a conjugar el verbo que más practica: rectificar.
La imagen de Zp en la sede de Protección Civil, interesándose por unos papeles que le ponían delante de sus narices, es un rayo de esperanza para los salmantinos. Después del caos de la nevada, el presidente quiso acercarse a la realidad y colocó sus napias a menos de una cuarta de los papeles. “¡Ah, es así! _ exclamó_ Desde la Moncloa no se veía tan claro! Ahora lo comprendo. Rectificaremos”. Y después se fue al teatro para cultivar su espíritu.
Cabe la posibilidad de que ahora también se acerque a Salamanca y compruebe de cerca que su pretensión, la de los expertos, la de Pérez, Labordeta, Erkoreka y Pla es un desatino tan grande como repartir los cuadros del Prado entre las ciudades donde hayan nacido sus autores. “Las Meninas…¡a Sevilla! El caballero de la mano en el pecho…¡a Creta!”
El conflicto no va a ser chiquito y nos puede entretener meses. Pérez aprovechará los huecos que le dejen las manifestaciones a favor de las selecciones catalanas para decir que España sigue explotando a Cataluña y donde había una reclamación trasnochada ahora habrá 16. (Es de suponer que Castilla-León no reclame nada a Salamanca).

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