Sal, arroz y almejas

La diferencia entre decir sal, arroz y almejas, o decir paella, radica en una cuestión de tiempo. La sal, el arroz y las almejas no te las puedes comer al instante; la paella, sí.
La diferencia entre el hallazgo de nitrato amónico, trinitotolueno y polvo de aluminio en un zulo, y el hallazgo de amonal, también es un concepto temporal. Los tres productos no explotan sin mezclarse, el amonal, sí.
Si aplicamos el mismo criterio en todas las informaciones, podríamos escuchar algún día que García Márquez ha publicado un nuevo conjunto de papel, cubiertas y tinta, capaz de ser leído. Y hasta que pase un buen rato no nos daremos cuenta de que Gabo ha dado a imprenta otra novela.
El olfato policial del jefe del Mando Único, señor Mesquida, se puso de manifiesto al declarar que ni el robo de las pistolas en Francia, ni la localización del zulo en Amorebieta, presupone deducir que ETA se esté rearmando; de la misma forma que el hallazgo del arroz no presupone que vaya a cocinarse una paella. Es posible que no haya rearme, pero al menos el señor Mesquida deberá admitir que los indicios según los cuales se deduce que ETA esté preparando una fiesta de Primera Comunión son escasos. ¡Falta el merengue!
Sin ánimo de forzar conclusiones apresuradas, vamos a pensar con el señor Mesquida que el robo de las pistolas puede ser interpretado como un eslabón más en el proceso de paz. Robamos doscientas pistolas, las inutilizamos y son doscientas armas menos que danzan por el mundo adelante. Bien, pero ¿y el amonal? ¿A quién se le puede convencer de que a mayor cantidad de amonal almacenado en zulos del País Vasco, mayores son las garantías de paz en dicho territorio? A nadie, salvo que el amonal se despiece en sus componentes, pues así, por separado, son menos explosivos. Y además, el nitrato de amonio es un excelente fertilizante.

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