El actual Thomas de Quincey

Hubo reunión en un país de Europa hasta ahora desconocido. ¿Por qué? ¿Porque ambas partes lo consideraban un terreno neutral? Ni en tu casa, ni en la mía. Uff! Da vértigo pensarlo. Da vértigo pensar que el gobierno alemán se reúne en Italia con los terroristas de uno de sus länder.
Tenían que producirse avances antes del invierno y por lo visto, según informaciones filtradas el penúltimo día de otoño, los hubo. Vaya si los hubo. ETA y el Gobierno español sentados al mismo nivel, al mismo ras, a la misma altura, para hablar de otros asuntos que no sean las condiciones para la disolución de la banda y la entrega de las armas. Si eso no es un avance, que venga Arana a desmentirlo.
A ETA le gustaría celebrar la siguiente entrevista en el País Vasco. Los representantes del Gobierno serían recibidos con honores de jefe de Estado en visita por el extranjero. Y en la siguiente, ellos se desplazarían a Madrid, y se les dispensaría el mismo tratamiento protocolario, con la sección de Pífanos y Tambores de la Guardia Real interpretando el Himno Nacional en el patio de Palacio y la Almudena de testigo.
Costó mil muertos, pero al final se ha demostrado que el terrorismo es una de las bellas artes de hacer política. Como decía el irónico Thomas de Quincey, “muchos hombres han iniciado su ruina al cometer un asesinato de un tipo u otro, que en ese momento creyeron que no tenía la menor importancia”. Así es. Para que la gente se anime a poner bombas. Si son perseverantes, al final les aguarda un dialogante, abierto y sincero proceso de paz, proceso de amor.
¿Y Rajoy? ¡Ja! Muy fácil. Se le dice, mira Mariano, la paz avanza que da gloria verla. O te subes al carro y te dejo ir con una cuadriga a mi lado bajo el arco del triunfo, o te quedas en casa y me llevo todas las flores. Tú mismo.
Algunos le animan a que el viernes no vaya a Moncloa y se quede oyendo la pedrea. No es el camino, hay que oír al irónico.

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