El Día del Abrazo

El presidente del Gobierno y el jefe de la oposición de España van a verse las caras el día de la Lotería. Son fenómenos que ocurren de tarde en tarde y claro, tienden a juntarse.
Todos los 22 de diciembre, y este año más porque cae en viernes, tiene lugar la Jornada Nacional del Abrazo. Los favorecidos por la suerte reparten abrazos de forma compulsiva aunque sólo les haya tocado el reintegro de tres euros, y los que se pasan el año fuera del domicilio familiar regresan para dar por bueno el anuncio de El Almendro, que también es de muchos abrazos. Hace ya algunos años, cuando hacía para Efe la información del Gordo, una señora a la que le habían tocado 15 millones me agarró por los costados mientras repetía: ¿Te quieres casar conmigo? ¿Te quieres casar conmigo? Lo dicho, es un día que une mucho.
Así las cosas, no es casual que dos personas tan distanciadas se reúnan de nuevo. En meses sólo se abrazaron para darse el pésame por el fallecimiento de Loyola del Palacio, y no es canijo el simbolismo de la política liberal, precursora en Europa del uso de las bitácoras.
La ocasión merece que ambos protagonistas entonen algunos villancicos alusivos. El de Rajoy ya lo conocemos. Si no ocurre un cataclismo será el de El Almendro, es decir, “Vuelve, al pacto vuelve por Navidad”. El de ZP es una incógnita. Lo mismo puede arrancarse a dúo con Sonsoles con una balada laica _ no confundir con una balalaika _, al estilo de “Nos estábamos haciendo mucho daño”; como invitarle a cantar juntos “Noche de paz, noche de amor, ha nacido el proceso, te lo digo yo”.
Sea cual sea la pieza, la velada no arranca con buen pie, porque si Moncloa se ha preocupado más en decírselo a la prensa que en convocar a Rajoy, el observador menos avispado advierte enseguida que el anfitrión habría pasado del convite si no mediase una foto en los periódicos y un vídeo en los telediarios. En cualquier caso, suerte y que toque el Gordo.

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