El belén dinamitado

La excusa que se aduce para tirar belenes a la basura es que la reunión de un padre, una madre, un niño, el buey y la mula ofenden a los miembros de otras religiones. No nos extraña, es un grupo caótico en los tiempos que vivimos.
Pero las auténticas razones en las que se arropa un comportamiento así, tan desalmado, son otras. Concretamente tres: mayúscula soberbia, infinita ignorancia e indisimulada intolerancia.
La última lumbrera que actuó de esa guisa se llama Mercedes García del Álamo y es directora del instituto Las Lagunas de Mijas (Málaga). Conviene identificar al personaje con nombre y apellidos para que nadie inocente cargue con culpas ajenas y para que la afectada, en la medida de lo posible, pueda recibir una instrucción que la recicle para conseguir que en el futuro sea útil dentro del engranaje docente.
Si hay deficiencias culturales que se curan viajando, otras requieren un esfuerzo algo mayor, como el que supone leer. Y ése parece ser el caso de la directora. Nada grave. Con una estancia de varios meses en cualquier biblioteca cercana bastará. Si en un principio se siente desorientada, debe preguntar por uno de esos lugares donde se acumulan libros y seguramente cualquier amable vecino de Mijas se lo indicará sin mayor problema.
El belén que fue a dar con sus pastores, pesebre, ovejas y las figuras citadas al cubo de la basura había sido realizado por los alumnos de Religión de 1º de ESO, una circunstancia que agrava la actitud despótica e irresponsable de doña Mercedes, a quien imaginamos enormemente preocupada por la enorme ofensa que pergeñan los cristianos contra todos los demás mediante la celebración de la Navidad, el vituperio que la fe islámica prepara con el Ramadán y el agravio con el que los judíos nos obsequiarán por Pascua. Un escándalo.
Doña Mercedes ha aportado su granito de arena para evitarlo, como antaño hicieron con celo tantos inquisidores.

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