Callejón sin salida

Según la versión oficial, el proceso sigue abierto. La opinión de los vascos es que está estancado. Se manejan también las dos hipótesis extremas. La primera es ya se ha roto y que la ruptura está a punto de materializarse en una reanudación del terror. La segunda, que todo está pactado y que estos vaivenes de indefinición figuran en la hoja de ruta necesaria para hacer boca, preparar el ambiente y plantear sin ambages los acuerdos.
En resumen, que si alguien sabe algo seguro, no lo dice.
Olvidemos supuestos y concretemos lo que no admite especulación antes de que la ola de incertidumbre lo cubra todo de posibilismos. Conviene repetir que la versión oficial sobre la inexistencia de concesiones políticas es incompatible con las exigencias mil veces reiteradas por la banda. Y eso, en lengua romance, castellano antiguo o jerga cheli, sólo tiene un título: Callejón sin salida. O dicho en francés, pues también les toca, un cul de sac.
Y lo es así aunque el dichoso proceso esté en marcha, estancado, roto o acordado. No puede haber institución, territorio, ni ciudadano que refrende con legitimidad una solución que está por encima de las posibilidades de la propia negociación, so pena de conducirnos directamente a un caos de consecuencias imprevisibles.
Por lo tanto, no todo es embrollo. Hay algo claro.
Tan diáfano como cuando se admite con todas las palabras que el descenso de la actividad en la lucha antiterrorista se debe a una expresa voluntad de Interior y de Presidencia del Gobierno, y no a un relajo policial. Parece lo mismo, pero no lo es.
En el caso de un posible fracaso del proceso, dentro del debe gubernamental quedarán estos meses en los que a la banda se le facilita la reorganización. En ese supuesto no bastará aducir que ellos apostaban sinceramente por el cul de sac.
Esos dos puntos no admiten dudas.

Un comentario a “Callejón sin salida”

  1. cnmxzbvg

    The primary comparison of interest in all three trials was Concerta

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