La Inmaculada Corrupción

Hoy sábado se celebra el Día Internacional contra la Corrupción. Lo han puesto inmediatamente después de la Inmaculada para ver si se les pega algo, pero la cosa está cruda.
Para animar el cotarro, alrededor de la fecha se hace público el índice de Percepción de la Corrupción que nos ofrece Transparency Internacional, y cuyo proceso de elaboración se desconoce por completo; quiero decir, yo lo desconozco por completo. Y no es que se trate de un secreto insondable, como la fórmula de la Coca Cola.
El caso es que Transparency se hace con una lista de 163 países y comienza a ponernos notas con gran displicencia. Una encuesta por un lado, una percepción por el otro y ya tenemos el barómetro armado. Los resultados de este año relativos a España les van a sorprender, pues resulta que somos cada día más corruptos, ¿a que no se lo esperaban?
El Gobierno no sólo es ineficaz para combatir la corrupción, sino que la fomenta, según opina el 10 por ciento. Los hábitats más propicios para su desarrollo son los partidos políticos y los negocios del sector privado (¿), pero los medios de comunicación también nos llevamos un soberano varapalo. Curiosamente, la palabra ayuntamiento no figura entre los espacios más habituales de los corruptos y la verdad, se le echa en falta.
La celebración de estos días internacionales siempre nos produce la misma sensación de desconfianza sobre su eficacia, especialmente después de comprobar año tras año que las cifras van en aumento. Entonces te preguntas, si dejásemos de hablar de la corrupción, de los malos tratos o de los accidentes de tráfico, ¿bajarían por fin las estadísticas? Es una posibilidad, no crean; dos meses sin hablar de Bisbal y no le quedarían ni las raspas. Los días internacionales son fieles aliados para mantener en el tiempo aquello contra lo que luchan. ¿Conocen alguno que haya dado su misión por cumplida?

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