La cruda realidad

Sólo por saber que a los cinco candidatos subidos en la metafórica viga del machito se les había atragantado el cava al ver un 3 en la casilla de Ciudadanos fue suficiente para disfrutar un montón con los resultados de Cataluña. Aunque vuelva el Tripartito, que ya es decir.
Menudo tirón de orejas a la clase política sin excepciones. Un partido recién constituido, censurado, perseguido, ridiculizado; con un discurso sensato, coherente, liberal ¡y constitucional! se encarama con tres actas de diputados precisamente por llevar en su programa las ideas que los demás desprecian y ningunean. Ellos, que ya creían haber arrasado con toda idea no nacionalista, con el PP en el estúpido redil de la realidad nacional y la nación de preámbulo, acaban de tropezar de bruces con la auténtica Cataluña en la que un 44 por ciento de votantes les da la espalda como primera medida, castiga a los dos principales patas del Tripartito, castiga al PP por su melifluo papel tornasolado, se refugia en el seny catalán de toda la vida y alumbra con ilusionada fuerza a un partido contracorriente que habla de libertades en un país sometido a la dictadura de oscuros orcos tribales.
Eso han dicho las urnas. Lamentablemente, la ley permite que los partidos concurrentes hagan sus particulares interpretaciones del mandato popular y el partido ganador se quede sin gobernar por segunda convocatoria seguida, que se reedite el nefasto Tripartito y que la censura se imponga ahora con mayor virulencia. Lamentablemente ZP, Carod, Montilla y el beneficiado de rebote, Saura, harán su propia lectura para no admitir jamás que han hecho el canelo en esta legislatura y que tienen una segunda oportunidad, esta vez, para ser responsables, como dijo ayer Carod. ¡Ja!
Ahora dirán los pesebreros que la FAES subvenciona a Ciudadanos, que Arcadi Espada es la extrema derecha y todas esas lindezas de discursos trasnochados del padrecito Stalin. Pues tienen para cuatro años, y lo que te rondaré, morena.

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