El segundo efecto llamada

Un informe del SUP _ Sindicato Unificado de Policía _, desgrana los motivos por los cuales España se ha convertido en un paraíso donde las bandas internacionales de la delincuencia encuentran todo lo necesario para desarrollar su actividad a plena satisfacción.
Hay varias causas. Alguna de ellas es positiva y no se dice; por ejemplo, el aumento del nivel de vida. Nadie viene a robar donde no hay harina, porque todo es mohína.
Pero este nuevo efecto llamada adquiere su verdadero estímulo, según el informe, en una legislación que, de tanto compadecer al delincuente, lo protege más que a la víctima, y ésta, que no ha hecho nada para vérselas en el fregado, acaba siendo dos veces víctima. Una, por la acción de los malandrines, y dos, por acción de la justicia.
El desamparo se agrava cuando los autores de los delitos son extranjeros, ya que entonces el máximo temor al que se enfrenten puede ser la expulsión del país, habida cuenta del hacinamiento que se registra en los Centros de Internamiento de Extranjeros.
Como guinda final a este panorama, el SUP llama la atención sobre su capacidad para generar nuevos delincuentes en breve tiempo. Entre los miles de extranjeros que entran en busca de trabajo, siempre habrá un porcentaje, que bien por no hallarlo, bien por la tentación que suponen altos beneficios y mínimos riesgos, se deslice por la pendiente de los robos y pillajes, que son los delitos más inmediatos dentro de la situación que se describe.
Tenemos por tanto un segundo efecto llamada por el que preocuparnos, que si bien está conectado con el primero, debería atacarse de forma específica y contundente sin que nadie tenga por qué ser tildado de racista o xenófobo.
La versión oficial es bien distinta. Esto es una balsa de aceite, un lugar de acogida, una patria común.
Quizás. Más complicado parece asegurar que en estas condiciones lo vaya a seguir siendo siempre.

Un comentario a “El segundo efecto llamada”

  1. ncmzvxb

    I have also lost cravings for chocolate and sweets which is nice. ,

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