Tres traducciones

Me gustaría preguntarle a Rubén Cabañas, secretario de las JJ del PSC, y a los otros que en la Diada portaban ese lema en la camiseta, qué significa “Tots som Rubianes”. No la traducción literal, que ésa, mal que bien, recuerda el “Ich bin ein Berliner” de Kennedy; sino la carga de intenciones que les lleva a usarla en tan señalada fiesta catalana.
Una primera traducción libre podría ser “Yo también me cago en la puta España”, lo cual demuestra muy poco aprecio por el Estado al que pertenecen y del que van a recibir un 40 por ciento más de dinero que el año pasado. En ese caso, el ministro Clos, el exministro Montilla, la vicepresidenta del Congreso, Carme Chacón y el resto de socialistas españolistas presentes en el acto deberían hacerle saber a Cabañas que va haciendo el ridículo y que desfilaría mucho más guapo con una camiseta de Custodio Dalmau, más conocido por Custo – Barcelona.
Si por el contrario, la frase refleja el desprecio de Cabañas por quienes mataron a Lorca, ha de saber que en la panzada de sangre que nos pegamos aquellos años, hubo muchas víctimas tan inocentes como Lorca y que conocieron el horror de las cunetas porque unos señores que se decían políticos catalanes así lo decidieron en la sordidez de sus despachos. Miedo nos produce pensar que el señor Cabañas crea que hubo paseos buenos y paseos malos, por si le da por repetir alguno.
Cabe suponer incluso una tercera traducción, según la cual el portador de la camiseta mostraría su disgusto porque el actor no haya podido estrenar en el Teatro Español de Madrid, y ahí sí que nos encontraríamos con él y su mensaje, porque es una auténtica desgracia que a estas alturas los exabruptos que diga o deje de decir un actor, bueno, malo o regular, nos traigan por la calle de la amargura y se conviertan en munición política que unos irresponsables utilizan muy complacidos contra otros, en la creencia de que están haciendo algo de valor, sin reparar en la inmensa carga de odio que les mueve.

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