Rebrote de fe

No se quejará la Conferencia Episcopal del impulso que están recibiendo prácticas y oraciones piadosas gracias al Gobierno. Sin ir más lejos, este fin de semana los murcianos han sacado a su Virgen de la Fuensanta ad petendam pluviam, es decir, para dedicarle rogativas en petición de la lluvia que calme los efectos de la sequía, “pues si tenemos que esperar a que venga Cristina Narbona, vamos apañados”.
La Virgen de la Fuensanta, pese a la advocación, es dadora de lluvias de rebote y gracias a los agustinos. A quien en realidad le pedían la lluvia los murcianos era a su patrona, la Virgen de la Arrixaca, bajo la responsabilidad de esta orden. Como quiera que un día del XVII quisieran sacarla ad petendam pluviam y los agustinos lo prohibiesen, se dijeron ¿Ah, sí? Pues ahora sacamos a la Fuensanta. Y nevó.
La devoción crece por las esquinas. Almodóvar, que es tan del régimen, reza para que Penélope Cruz sea candidata al Óscar y el delegado del Gobierno en Canarias, no teniendo mejores estrategias a mano para hacer frente a la masiva inmigración ilegal, se encomienda al Jesusito de mi vida.
Los dirigentes socialistas gaditanos acudieron como un solo hombre a rendir pleitesía ante la Virgen de los Santos, en Alcalá de los Gazules, no vaya a ser que por no hacerle aprecio les vengan mal dadas en las municipales.
En la ibicenca Jesús, la afluencia y ofrendas a Santa María Madre de Dios superó todas las celebraciones anteriores y así aquí, allá y acullá.
El Gobierno debería replantearse alguno de sus principios inspiradores, porque si esto ocurre ahora, cuando arrecie en su laicismo va a conseguir que renazcan las inesitas y los tarsicios, que los week end vuelvan a ser ejercicios espirituales y que un padre Peyton dirija el rosario de la ocho en Tele5.

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