Nervios a flor de piel

Con un registro que paró el crono a los 00:07 segundos, Joan Clos ha hecho trizas el anterior récord de velocidad en meteduras de pata, dentro de la categoría de ministros con cartera. Clos consiguió su hazaña en presencia de los Reyes, que aplaudieron entusiasmados haciendo flamear banderitas españolas, mientras doña Letizia seguía el evento por circuito cerrado. También ZP, presente en el acto, aprovechó la circunstancia para declarar que su equipo “podía ir hasta el infinito y más allá en todo lo que se proponga”. Por ejemplo, que el ministro nombrado se equivoque en el nombre del departamento al que se le destina sin sudar la camiseta.
El listón ha quedado tan alto que ríanse ustedes de los 20 años que mantuvo su marca Bob Beamon.
Este acontecimiento ha eclipsado otro que se producía al mismo tiempo y que va a dar tela para cortar, cual es la reestructuración de Interior, con sus ceses y sus ascensos, con la longaniza de excusatios non petitas empleada por Rubalcaba en medio de la tremebunda marea donde se ven envueltos algunos de los personajes afectados, los chivatazos, el 11-M y todo lo demás. Como para poner nervioso a Clos y hacerle desear la cartera de Justicia. Mamaíta, dónde me meto.
Quizás todos los asistentes a la ceremonia del récord tenían en la mollera las palabras de Rodríguez Ibarra: “Si esa implicación de la que hace doctrina el director de El Mundo fuera cierta, el PSOE debería disolverse y desaparecer para siempre…”, y si no lo fuera, Ramírez debería abandonar la profesión de periodista.
Y sobre todo: “Me aterra que el Fiscal General del Estado no haga nada”.
Con semejante ambiente en las gradas, lo raro es que Clos no se hubiese puesto a bailar “La Santa Espina” delante de la concurrencia. Como dice el delegado del Gobierno en Canarias, José Segura: “Estamos reventados, lo que hay que hacer es rezar al Niño Jesús para que nos ayude”. Pues eso.

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