La doctrina Cajal

¿Cuántos planetas de pleno derecho existen en el Sistema Solar? Al final van a ser ocho, porque Plutón se queda sólo en planeta enano, desorbitado y degradado por consenso entre los astrónomos. Él, que raptó a Proserpina/Perséfone y se la llevó a los infiernos para que Ceres/Démeter la buscase durante todo el invierno y la reencontrase en primavera, va a ser finalmente castigado por su osadía. A la Tierra, de esta vuelta, ni la ascienden, ni la degradan, al menos los astrónomos.
Quien sí parece estar más interesado en que a nuestro planeta le pase algo grave es el delegado de ZP para la Alianza de las Civilizaciones, el diplomático Máximo Cajal, autor de una sorprendente reflexión según la cual, a la Alianza le conviene que los países cercanos a otros que posean armas nucleares, estén autorizados para dotarse ellos de ese tipo de armas.
La nueva doctrina de Derecho Internacional se aplica en exclusiva a Irán, pero nada impide que una vez que Irán la haga suya, otro país la ponga sobre la mesa y así sucesivamente hasta que todo el planeta se convierta en un polvorín dispuesto para ser reducido a la categoría de asteroide, betilo, o bólido, como se llamó en el siglo XIX a las grandes piedras caídas del cielo.
Cajal no va tan lejos, claro. Su argumento se frena después de reconocer el derecho de Irán a armarse, pero comprenderá el ex –embajador en Guatemala, que una vez aplicada su teoría para satisfacción de Mahmud Ahmadineyad, nada podría evitar que, uno tras otro, todos los países se viesen amparados por la doctrina Cajal, pues cada vez habría más posibilidades de “estar rodeados por países” que tienen armamento nuclear.
No se escapa a este desatino que el primer beneficiario de la novedad no es un régimen que se distinga precisamente por sus ansias de paz, sino por lanzar bravatas contra Israel y Occidente. El pacifista Cajal apuesta por la guerra sin atisbo de duda.

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