Los burros del Apocalipsis

Uno de los nuevos caballos del Apocalipsis que se enseñorean en los campos y ciudades de España es el de la ignorancia, un caballo pegajoso y maloliente que lo mismo ramonea los brotes verdes disfrazado de estudiante de la Autónoma con la graciosa etiqueta antisistema, que se viste una falda como delegada del Gobierno en Madrid, o se instala como gerifalte de la Comunidad Autónoma de Andalucía. ¿Caballo decimos? Más quisieran. Los burros son catedráticos a su lado, los asnos escriben libros y los pollinos recitan de memoria a Juan Ramón.

Para no amargarnos en exceso la jornada, nos referiremos únicamente al andaluz, cuyo gobierno se ha convertido en el bastión de las gilipolleces más sublimes en torno al idioma, el sexismo y el puñetero androcentrismo. Ellos, que jamás han leído más allá de las placas de sus despachos, se erigen en una especie de Menéndez Pidales a la inversa y comienzan a soltar majadería tras majadería con el indudable fin de reventarte la cabeza y poder apoderarse así de tu voluntad. Ojo, si no estamos prevenidos, lo consiguen.

El señorito Griñán, perteneciente a la afamada escuela aido-pajinesca Idioteces Unidas Jeyper, propone, con dinero público, que en vez de decir “actor”, digamos “la persona que actúa”; que “los andaluces” deben convertirse en “el pueblo andaluz” y que donde antes decíamos “los niños”, pongamos ahora “la infancia”. Y así hasta la extenuación, completando una lista de ejemplos que somos incapaces de reproducir por si está “la infancia” delante y se contagia.

Como primera medida, a fin de contrarrestar en lo mínimo esta avalancha de burrocentrismo antropológico, proponemos que hoy, a eso de las 12 si no nieva, abramos las ventanas de toda España y gritemos con fuerza al viento:

_¡¡¡Booobos!!!

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