El 18 de junio

Día de reflexión hasta para los que no votamos mañana. Reflexiono. ¿Se está cocinando algo a nuestras espaldas? Los que no votamos, algunos al menos, tenemos la sensación de que se está decidiendo un cambio importante en nuestras vidas sin que se nos pida oxte ni moxte. Incluso si las novedades van a suponer una mejora, persiste el convencimiento de que un ilusionista nos está escamoteando una carta, que de pasar tantas veces por delante de los ojos acabamos por no verla.
Otros lo tienen más crudo. Boadella, al que consideramos un personaje con cultura suficiente como para superar la media ponderada europea, acaba de pronunciar la frase más terrible de toda la campaña, peor aun que las utilizadas para justificar el matonismo. Dice este ciudadano de Cataluña que “No me siento a gusto en esta tierra, en la que he vivido encantado durante mucho tiempo”. Por muy provocador que haya hablado toda su vida, hasta el punto de no ser invitado ni una sola vez a los platós de TV3 durante le mandato de Pujol, algo muy gordo tiene que estar sucediendo para que Boadella se refiera a Cataluña como si lo estuviese haciendo de la Uganda de Idi Amin Dada.
Tampoco parece una señal de desbordante optimismo político que un señor llamado Carmelo González reclame la educación en castellano para su hija a golpe de huelga de hambre, ni otras perrerías de corte fascistón que informan de lo durita que se está poniendo allí la vida para quienes no se dobleguen al nuevo ritmo vacilón.
Al presidente no se le va de la boca que ahora vamos a ser todos mucho más guapos, mucho más españoles y mucho más catalanes, aunque lo único seguro es esto último. Sus adversarios son más prosaicos. Creen que hoy se da por finalizado el consenso constitucional del 78. Vamos, que en los libros de historia esta fecha del 18 de junio de 2006 se va a estudiar en tonos grises. Fin de la reflexión.

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