A por la tercera

De mundo feliz, nada. ¡Esto es un infierno!

ZP se presenta. Lo ha dicho en clave de fa, pero se le ha entendido perfectamente. El tío aspira a la tercera legislatura y por lo visto, nada hay que se lo impida. Ni eso, ni ganar las elecciones, aunque para ello tenga que cambiarle el nombre a Burgos, o delegar las aguas jurisdiccionales del Golfo de León… a León, que para algo es su patria de adopción y el lugar donde le creció la vocación de presidente.

Dicho lo cual, ya se pueden ir despidiendo de mayores ambiciones quienes pudiesen haber adoptado postura de nadador de crowl antes de saltar al pilón, en la creencia de que este hombre se iba a retirar con Sonsoles a oír el canto nupcial de la pita de monte, también conocida como urogallo, un extrañísimo fenómeno de muy difícil contemplación en la actualidad.

Nada de urogallos, ni nada de retirarse, que esto es campo abonado para los intrépidos como él, que son capaces de alcanzar y permanecer en el poder sin saber muy bien para qué.

A Aldous Huxley le preocupaban estos personajes empeñados en el servicio público, y ante su abundancia se preguntaba si la Tierra no sería el infierno de otro planeta en el que ya hubiésemos estado, y por malos, nos tocase ahora penar en éste gracias a su inestimable colaboración.

A Fernández Flórez también le pasaba algo parecido; pero su reflexión, como su obra, no era de ciencia-ficción como la de Huxley. Al novelista gallego le bastaba que la sociedad se dotase de medios suficientes para obligar a que los malos gobernantes tuviesen que dedicar los siguientes años de su vida a arbitrar partidos de fútbol.

De esa manera, pensaba don Wenceslao, muchos se lo iban a pensar dos veces antes de aspirar a cargos públicos.

Está más cerca de salirse con la suya el autor de “Un mundo feliz”, que el de “El bosque animado”.

13 Comentarios a “A por la tercera”

  1. scéptika

    Pues míster Bean cambia de rostro. ¿Alguien se acuerda de aquel cómico argentino -al pobre no le ha ido demasiado bien la vejez anciana- llamado Joe Rígoli? Hacía una mueca, mostrando incisivos, torciendo el careto y guiñando un ojo. Decía (Felipito Tacatún): ¡yo sigo! Pues eso mismo.

    Si hubiera un poquito de meollo en la derecha, lo cual a una servidora la trae al ventisquero, es el momento justo para que cambiara de caballo. Don Mariculo a su Registro o a una fundación dedicada a las artes cómicas y al frente de la drchona un rostro femenino y pegón. No doy pistas, pero me sé yo de una que arrasaba.

    Sobrino SÉ, echo en falta una de tus profundas greguerías. Biquiño, majete.

  2. vicente

    Scéptica,
    Cuidado con la que estas pensando, que hace 45 días que dijo que iba a eliminar a 2000 liberados sindicales de golpe, y ahora anda por ahí diciendo:
    “Libera….. que?, Chico tengo una otitis que me esta matando.” (Los favores de CCOO y UGT en el consejo de Caja Madrid, son difíciles de olvidar)
    No vaya a ser que salgamos de Guatemala, para meternos en Guatapeor

  3. scéptika

    Como adivino jamás te ganarías, la vida, Vic.

    La señora en la que pienso -sé que hago trampa- tiene dos apellidos distintos, porque en realidad son dos personas distintas, ambas muy válidas para mí. Coinciden en el nombre sin embargo. Probablemente, porque no quiero dar demasiadas pistas, han sido ministras las dos, por lo que se descarta a Leire Pajín, en el caso de que a imitación de sus papás, se hiciera tránsfuga.

    Bicos, hermoso mío.

  4. Tamarin

    Habrá que tomar mescalina, como hizo Huxley, para darnos cuenta de la realidad. A este menda, con el café, el puro y la copa, le llega.

    A mandar.

  5. haha

    Oye Cora, perdona la “pedancia”, pero es o “nadador de crol” si se castellaniza, o “nadador de CRAWL”, si no. De nada.

    Sobre el articulo de hoy, a mi no me llama la atencion que repita el que ha ganado dos veces, si no que el que ha PERDIDO esas dos.

  6. principiopeter

    Para el Señor Manel, que dijo ayer:

    Sr. Principodepeter, en su post pone palabras a lo que sentimos los gallegos de la diáspora cuando nos acercamos a nuestra tierra. Gracias por esas palabras que, si me permite, hago mías. Me las he leído dos veces y le felicito por ser capaz de expresarse en esa prosa tan poética. Veo que, en lo esencial, coincidimos.

    No sé a qué llama usted lo esencial, pero creo atisbarlo. A la vista de lo que, con más o menos sarcasmos o crispaciones, hemos venido escribiendo en este blog, Sr. Manel, está muy claro que no fundaríamos el mismo partido en caso de caer en semejante dislate. Sin embargo ha tenido usted la bondad de “desteñirse” de la pintura partidista con que tan estúpidamente nos pintamos los bobos votantes, y yo el primero (siguiéndoles el juego a tantos y tantos políticos indignos, aprovechones y que manipulan y retuercen sus propias siglas a su favor), para decirme lo que más arriba con tanto agrado reproduzco. Reconozco y admiro su generosidad; no sé yo si sería capaz de igualarla.

    Ignoro su edad, pero lo que es la mía me tiene más cerca de la extinción que de la floración. No es que quiera acaparar compasiones, sino que me limito a exponer lo que hay, sin retóricas. Podré ser, y de hecho soy, más tendente a las risas que a la depresión, pero la realidad es jodidamente tozuda, si se me permite el exabrupto. Y cada vez que un nuevo achaque viene a agregarse a los ya existentes, pues eso… Que llega un punto en que uno ya ve que en la mesa de poker de la vida está jugando con su resto, por lo que trata de ser consecuente. En mi juventud hubiera dado la vida por un ideal, ¿¡y quién no!?, pero en mi senectud, cuando cada día es un triunfo, no daría la vida (la que me queda) por nada. O sea que uno recupera lo que de veras vale. En este caso la vivificante nostalgia de mi tierra.

    Créame, de tanto en tanto, la edad me obliga a dejar de lado las fogosidades de la opinión y contraopinión política y volver a la cordura de no perder el tiempo, tan caro, en sandeces partidarias. Que además son burladas. Sólo hay que ver cómo enemigos acérrimos en el Parlamento van cogidos del brazo amorosamente, brincando de gusto y cantando alegres tirolesas, a firmar conjuntamente sus inacabables (en cada legislatura) obscenas mejoras de sueldos y prerrogativas cuando todavía llevan en las uñas pelos de los que le han arrancado a ese mismo adversario en la última trifulca habida en el hemiciclo.

    He dicho algunas veces en este blog que desde el año 2000 voto con un sobre vacío en todas las convocatorias. Llegados a un escepticismo así, en carne viva, como el mío, no puede uno sin embargo dejar de tener criterios. Somos de arcilla y la vida nos moldea, a caricias o a golpes, y terminamos siendo lo que somos. Entonces, pese a no creer en los políticos pienso “en política”, para mi desgracia. Lo cual me lleva a obcecaciones, como a cualquiera. Pero entonces acude en mi socorro la cordura, cuando puedo estar pisando mi tierra y rememorando la vida y las vidas a la altura de mis invernales años. En ese momento los Rajoyes, los Aznares, las Aídos, los Zapateros, los Pepiños, los Rubalcabas, los Gürteles, las Aguirres… pasan a ser obviedades perfectamente prescindibles, por no hablar de sus evangelistas mediáticos (de los unos y de los otros, que menudos son); todo ello morralla insignificante ante una taza de buen godello y viendo levantarse la niebla de una veiga.

    A su salud.

  7. scéptika

    Me apunto al godello, senador. *. (Me gustaba decirte Princeso, pero entre la del pueblo y la otra, me da repelús el palabro).

    *. Por lo de senectute.

  8. jabato

    En ocasiones como esta, es cuando pienso: ¿estaré equivocado?. Pero, ¿absolutamente equivocado?. ¿Puede que el país circule por el camino correcto, y yo, que pienso que vamos de frente al abismo, esté absolutamente errado (o herrado, lo mismo me da)?.

    Sobre la posibilidad de que ZP se presente de nuevo a las elecciones y las gane, no lo descarto en absoluto.

    No me fío de las encuestas. En este país, nunca les he dado demasiado valor, y dejé de hacerlo por completo después del 11 de marzo de 2.004. Por tanto, sé que esos 15 puntos de ventaja que lleva el PP sobre el PSOE son absolutamente ficticios.

    Falta mucho tiempo para las elecciones, y la armada mediática y social de la izquierda todavía no se ha movilizado.

    Sé perfectamente que el electorado de izquierda, aunque el país se esté hundiendo, se moviliza en el último momento, y que con una participación cercana al 70-75%, el PSOE ganará siempre. Le votan sus incondicionales, más una larga serie de personas de buena voluntad que todavía creen en una diversidad de cuentos: el Estado-protector, la derecha-con-cuernos, la-memoria-histórica, etc. Repiten sus mantras con el mismo arrobo que los Hare Krisna, y el éxtasis místico puede estar muy bien, pero determinados actos no deben realizarse en tal estado (por ejemplo, es altamente desaconsejable depositar el voto en la urna).

    El PP sólo puede ganar si la participación se mantiene por debajo del 70%, o bien, circunstancia casi excepcional, si se acerca al 80%. Esto parece un disparate, pero no es así. Con una alta participación, se movilizan las bases de la izquierda, para evitar que gane la derecha. Si todavía incrementamos más la movilización, entonces entran en juego aquellos que no votan nunca, gente que va a lo suyo, a su trabajo, a su familia, a su negocio, gente desengañada de los políticos, que no espera que el Estado le saque las castañas del fuego y que se ha despreocupado por completo de los asuntos públicos. Y esa gente, generalmente, no vota a la izquierda.

    Esta teoría, que puede parecer un poco absurda, puede que haya sido formulada por algún sesudo analista electoral, pero yo no la he sacado de ahí, sino de mi modestísimo cacumen. La expuse, en este mismo foro, varias semanas antes de las elecciones gallegas de 2009, y ¡oye!, se cumplió.

    El único problema que presenta es que para movilizar a esa masa de votantes de “último recurso” haría falta que la situación se pusiera tan seria que no me atrevo a desearlo. Tal vez sea mejor continuar como estamos. Al fin y al cabo, mientras duerma yo caliente, ¿que me importa a mí el país?. Mi situación personal, de momento, no es preocupante. Si para el resto del país es buena la política de ZP, ¿quién soy yo para discutírselo?.

    Hay que ser demócratas, señores.

  9. COMPLEJitos

    Cora, el día en el que ya no tengamos a mano a Zapatero, Aido y al tripartito catalán habrá que cerrar la bitácora.

    ¿Recuerdan ustedes el “efecto Schröder”? A ver si les suena:

    “… A mediados de 2001, la mayoría de encuestas coincidían en que para los alemanes el gobierno de Schröder era el más impopular desde la Segunda Guerra Mundial. La tasa de desempleo superó la barrera psicológica de los 4 millones de personas (…) Así las cosas, las elecciones regionales de 2001 y 2002, previas a la gran cita electoral de septiembre de 2002, demostraron la debilidad del SPD que obtuvo una ajustada victoria en Berlín y sufrió un duro revés en la ciudad-Estado de Hamburgo y en Sajonia Anhalt. A mediados de 2002 todas las encuestras apuntaban a una clara derrota del SPD en las inminentes elecciones generales…”

    Ya conocen el final de la película, ganó Schröder.

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